Algo sobre la conciencia IV.

Por: gerardomorah

UNO

Iniciamos haciendo una comparación con un aparato reproductor Walkman; la cinta es la realidad, la música el pensamiento, y el cabezal la conciencia.

Distinguimos aquí, es este primer momento, que el pensamiento es el lenguaje de la conciencia, y que el pensamiento es de muchos tipos. En tanto que la conciencia tiene como tarea interpretar la realidad.

Después, consideramos que el pensamiento es el lenguaje del yo, y que la conciencia es un ámbito contextual perceptual que nos ubica en la realidad; es un tamiz o filtro que capta porciones de realidad.

Parte de la complejidad del término “conciencia” se debe a que nos referimos con una misma palabra a varios temas.

DOS

Vamos a sugerir cuatro niveles de conciencia:

1.- Como decodificador de la realidad que percibimos a través de los sentidos naturales.

2.- Como autoconciencia de la percepción de uno mismo. De principios, valores, aptitudes, defectos, debilidades, capacidades, incapacidades, fuerza, voluntad, parte oscura, nobleza o miseria humana, etc.

3.- Como reorganizador de la percepción o reinterpretador de lo percibido. ¿Cómo? con un bagaje valorativo ético.

4.- Como metaconciencia capaz de percibir o concebir nuevas realidades, imaginarlas, crearlas, predecirlas, intuirlas.

TRES

La conciencia en el primer nivel: tiene las siguientes características:

1.- Es un interruptor.

2.- Es una conexión entre la realidad y la mente.

3.- Es un estado permanente de alerta.

4.- Es una herramienta para decodificar los datos externos.

Pero es una conciencia primaria. No tiene contenidos éticos ni morales, es un mecanismo neurológico que realiza determinada función. En el retraso mental existe y permite cierta funcionalidad de la persona. En el delirio existe pero no puede procesar la percepción, no puede saber si está de pie o acostado, si las alucinaciones son parte de la realidad. En la locura, la conciencia tal vez percibe lo interno en vez de lo externo.

Esta conciencia primaria es la que opera cuando la gente saquea los camiones que van cargados de mercancías y sufren volcaduras; la que permite la crueldad de los asesinos; la que funciona en la mayoría de los delincuentes. La de los políticos, militares, policías.

Es la que tiene todo ser vivo y que utiliza para sobrevivir.

La conciencia en el segundo nivel:

1.- Es un espejo más o menos fiel de uno mismo.

2.- Nos ubica en nuestro entorno, y busca explicar lo que nos acontece existencialmente.

3.- Nos da una pauta de cómo proceder en una determinada situación difícil, atendiendo a la imagen que de nosotros tenemos.

4.- Es el área del eureka, del touchée, y de su manifestación resultante de albricias.

Es de tipo horizontal, es decir, convive con cualquier otro nivel vertical de conciencia.

La conciencia en el tercer nivel:

1.- Más allá de la decodificación de la percepción, está la reorganización de la interpretación mediante ideas, juicios, valoraciones éticas y morales, con conocimiento formal, con visión ontológica y teleológica.

2.- Con candados de conducta o comportamiento adecuado a las normas socialmente establecidas.

3.- Con compromisos externos de buena conducta.

La mayoría de las personas mantienen este nivel de conciencia. Es una percepción  cultural.

La conciencia en el cuarto nivel:

1.- Conciencia de otro nivel para ver más allá de lo existente, de lo perceptible, y capaz de crear nuevas realidades, nuevos mundos o nuevas etapas del mundo. Descubriendo otras dimensiones de la realidad.

2.- Permite la elaboración de teorías complejas y la solución de problemas sin resolver durante mucho tiempo.

CUATRO

Reformulamos que:

La conciencia: Es una construcción sistémica multinivel que se desarrollo desde la niñez y se perfecciona; no coincide con el yo, sino que es un ámbito que rodea a el yo. Procesa la lectura de las percepciones externas e internas. Realiza una actividad en tiempo real. Sólo opera durante la vigilia.

El yo es la identidad, una construcción sistémica esencial del ser, que centraliza todo y se proyecta desde los primeros recuerdos hasta el presente de manera continua. Se desarrolla con el aprendizaje y la experiencia y la cultura y el tiempo. Se perfecciona con el mundo de vida. Y está presente en la vigilia y en el sueño y en el delirio; es continuo. Su proceso de desarrollo es largo, desde la individuación o separación de la madre, hasta ir adquiriendo las herramientas lógicas y emocionales que le serán particulares a ese ser.

El pensamiento es un hilo continuo de palabras, luz continua de imágenes, ondas continuas de sonidos, mar de emociones, cadena de impulsos, etc. Puede operar en la conciencia y en la inconciencia. En la cordura y en la locura.

El pensamiento musical es con sonidos, el pensamiento místico es con emociones. Los animales deben pensar sus conductas, el gusano al detectar un peligro, decidir si se esconderá, correrá, arrojará al vacío o enfrentará el peligro. Sus pensamientos tal vez sean pulsos o impulsos.

CINCO

Consideramos que:

Imaginemos ahora un cubo con figuras geométricas para encajar, las figuras cuadradas que encajan con los moldes cuadrados son reconocidas y decodificadas. Podemos decodificar objetos, personas, sentimientos, actitudes, etc. Pero lo decodificado no se agota en el ámbito de la conciencia, es decir, no queda estancado en está área  que a mi parecer es una herramienta cognocente, sino que este ámbito está atravesado por un eje primordial, el de la identidad personal, el yo desarrollado con el temperamento y la personalidad. La conciencia decodifica y entrega la información al yo, quien decide las repuestas.

El primer indicio de nuestra conciencia lo hallamos en el pensamiento, pero éste es un torrente de palabras (en esta reflexión) más o menos dirigidas u orientadas por nuestro yo con sus particularidades. El yo no acumula esos pensamientos, los va guardando en otro ámbito o sector o medio de resguardo (memoria) y luego los va relacionando en otro ámbito o sector o medio de reflexión (juicio reflexivo) y nos damos cuenta que lo poseemos pero es  intangible (autoconciencia).

Si afirmamos que una cosa es la identidad y otra la conciencia, ¿puede existir la una sin la otra? La identidad puede sufrir menoscabo por accidente o enfermedad, cambiando la forma de ser de esa persona, pero conserva una conciencia. La conciencia no puede funcionar sin una identidad, necesita que su lectura de la realidad sea remitida a un centro particular de toma de decisiones. Si en la locura un persona es en ocasiones adulta, luego una bebé, o un artista, percibe realidades que no puede remitir a una identidad fija y coherente.

 

 

 

 

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