Asalto al infierno: de Óscar de la Borbolla.

Contado en youtube por Óscar de la Borbolla.

Y reconstruido por gerardomora.

El castigo de ir a dar al infierno por los pecados graves en la tierra puede resultar muy severo, pero si la condena es por toda la eternidad eso ya raya en lo excesivo, en lo cruel, en lo despiadado.

¿No habrá manera de conmutar la pena? ¿El indulto? ¿La amnistía? Todo trato con el diablo supone exponer el alma, por ello no es recomendable petición o negociación alguna.

¿Cómo lograr liberar de tal castigo a nuestros seres queridos pecadores? ¿Cómo lograr la fuga de ese centro penitenciario lúgubre? ¡Eso es! Hay que buscar que escapen o ayudarlos a salir de cualquier modo, pero ¿quién puede realizar esta tarea tan riesgosa y complicada? ¿El comando del sur de E.U. que se mete donde no lo llaman? ¿El Mosad israelita que se dedica a acabar a sus vecinos? ¿Los hombrecitos verdes rusos? 0 ¿Los yemeníes y sus drones? Lo más sencillo es publicar en Facebook la búsqueda de hombres valientes para empresa peligrosa.

Después de los usuales: “cuánto paga” “dónde es” “hay prestaciones” “puedo salir a comer” Comenzaron a llegar los prospectos y uno a uno fueron abandonando el lugar desalentados por una aventura de dudoso retorno.

Finalmente logramos reunir a un grupo compuesto por: ex narcos, ex sicarios, ex cantantes de música de banda, políticos derrotados por AMLO, todos convencidos que nada puede ser peor de lo que ya están.

Convenidos en los términos de la empresa peligrosa, decidimos encaminarnos hacia el Paricutín, un volcán pacífico, porque es sabido que toda entrada al infierno es por los volcanes ya que durante la colonia los españoles fundaron el infierno abajo muy abajo pero encima del inframundo mexica, de la misma manera que encima del templo de tonanzin fundaron el culto Guadalupano.

Llegamos al pico del volcán, entramos, resbalamos, caímos, tropezamos, nos perdimos, nos encontramos, hasta que llegó el momento en que  por tanta desorganización un amotinamiento nos quitó el mando y acabamos por ser dirigidos por un ex político con más maña para controlar las situaciones y a la gente.

El plan del ex político era que al llegar entablaría una negociación pero manteniendo ocultas las armas, dependiendo del curso de los acontecimientos se usarían la dinamita y las bazucas que no serían usadas como armas letales, sino como meros distractores para que mientras se divirtieran los demonios liberar a los condenados.

Llegamos ahora a la entrada del infierno, una construcción típica del colonialismo, no había guardia alguno, ¿no deberían tener más cuidado para evitar la fuga de sus prisioneros? Nos dirigimos con sigilo al interior del centro penitenciario, podía ser una trampa, fuimos cruzando puerta tras puerta. ¿Por qué no tienen chapas ni cerrojos las puertas? ¿Por qué no hay un calor insoportable? ¿Habremos llegado en invierno? Por fin escuchamos murmullos que se convirtieron en carcajadas y en algo parecido a cantos de borrachos, y sí, nos encontramos con una escena dantesca, los demonios departiendo con los prisioneros, haciendo fiesta como de compadres. Supimos al instante que nuestra arma adecuada hubiera sido un lote de cajas de cervezas bien frías. Ya con la confianza de que un borracho no está en sus cinco sentidos procedimos a acercarnos a la bacanal.

_ Buenas noches distinguido señor demonio, expresó el ex político dirigiéndose a quien consideró de mayor jerarquía.

_ Buenas noches futuro inquilino de nuestra casa, contestó sonriente el interpelado.

_ Venimos en comisión para pedir aligerar la condena de nuestros familiares idos._

_ Podéis buscar y preguntar a ese familiar si desea que el castigo se le rebaje._

Dimos las gracias al demonio y nos separamos para encontrar con mayor rapidez a los prisioneros.

Más tardamos en salir que en regresar al punto de reunión, todos los prisioneros estaban encantados y no deseaban dejar el lugar. ¿Cómo era eso posible? O el diablo era un reformador revolucionario creador de un nuevo paradigma en el tratamiento de la readaptación social de las almas o la cultura mexicana había permeado y conquistado o aculturado al mismísimo infierno.

De regreso al mundo normal nos acompañó el sinsabor de no saber si tuvimos éxito o fracaso en nuestro empeño.

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