El mito de Sísifo, Albert Camus.

Sísifo es el héroe absurdo, tanto por sus pasiones como por su tormento. Su desprecio de los dioses, su odio a la muerte y su apasionamiento por la vida le valieron ese suplicio indecible en el que todo el ser se dedica a no acabar nada. Es el precio que hay que pagar por las pasiones de esta tierra.

En cada uno de los instantes en que abandona las cimas y se hunde poco a poco en las guaridas de los dioses, es superior a su destino. Es más fuerte que su roca.

¿En qué consistiría, en efecto, su castigo si a cada paso lo sostuviera la esperanza de conseguir su propósito?

La clarividencia que debía constituir su tormento consuma al mismo tiempo su victoria. No hay destino que no se venza con el desprecio.

El descenso de hace algunos días con dolor, puede hacerse también con alegría.

Toda la alegría silenciosa de Sísifo consiste en eso. Su destino le pertenece. Su roca es un objeto propio.

El hombre absurdo dice que sí y su esfuerzo no terminará nunca. Si hay un destino personal, no hay un destino superior; o, por lo menos, no hay más que uno al que juzga fatal y despreciable.

Ciego que desea ver y que sabe que la noche no tiene fin, está siempre en marcha. La roca sigue rodando.

Sísifo enseña la fidelidad superior que niega a los dioses y levanta las rocas. Él también juzga que todo está bien.

p. 181 – 187

Camus, Albert: “El mito de Sísifo”, 1ª edición, Editorial Tomo, S. A de C. V., México, 2014, 190 p.

______

sisifo2

Sísifo, dentro de la mitología griega, como Prometeo, hizo enfadar a los dioses por su extraordinaria astucia. Como castigo, fue condenado a perder la vista y a empujar perpetuamente un peñasco gigante montaña arriba hasta la cima, sólo para que volviese a caer rodando hasta el valle, desde donde debía recogerlo y empujarlo nuevamente hasta la cumbre y así indefinidamente.

Fuente:

//https://es.wikipedia.org/wiki/El_mito_de_S%C3%ADsifo

_____

 

Bertran Russell y el destino humano.

El hombre está unido por un cordón umbilical, el de “su” naturaleza, con la Naturaleza y, en consecuencia está sometido a su poder y a la muerte. En la acción y en el deseo debe someterse a la tiranía de las fuerzas exteriores, porque el deseo nace de su fondo natural, de su naturaleza en suma; y sus acciones pertenecen a ese mundo exterior cuyo dominio se le escapa las más de la veces. Pero el hombre, en el pensamiento y en la aspiración, es libre.

¿Puede vencer el hombre el destino de su impotencia frente a esas fuerzas irresistibles y ciegas? La respuesta de Russell es afirmativa. Una visión nueva que se apropia activamente de los elementos que constituyen la tragedia humana (la muerte y la mudanza, la irrevocabilidad del pasado, la impotencia del hombre ante el apresuramiento ciego del universo de vanidad en vanidad; mediante un proceso de asimilación de su belleza, porque la tragedia es un arte, y su absorción sólo es posible a través de la de su belleza.

El punto de apoyo para enfrentarse con el destino es, pues, la belleza de la tragedia del espectáculo del mundo; la condición de su apropiación es el desprendimiento de los deseos personales, que en los momentos de lucidez, de su unión con el mundo, proporciona el sentimiento trágico. Mas, en la lucha para vencer la fuerza del tirano destino, es la aspiración del idealismo creativo la palanca que el “héroe” necesita para levantar su masa inerte de nada, convirtiéndola en realidad positiva.

La puerta de la sabiduría consiste concretamente en comenzar “a vivir en un mundo tan amplio que las vejaciones de la vida cotidiana lleguen a parecer triviales y los propósitos que agitan nuestras emociones más profundas adopten algo de la inmensidad de nuestra contemplación cósmica.

La posición del hombre contemporáneo en el mundo, y el culto propio del hombre que quiere ser libre, será “desdeñar los terrores cobardes del esclavo del destino, no dejarse desalentar por la fuerza del azar, salvaguardar su mente de la caprichosa tiranía que rige su vida exterior, desafiando orgullosamente a las fuerzas irresistibles que toleran por un momento su conocimiento y su condena, y sujetar sólo como cansado pero inflexible Atlas, el mundo que sus propios ideales han forjado, pese a la marcha arrolladora del poder inconsciente.

Fuente:

//https://www.google.com.mx/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=2&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwiSi-D7-sLQAhWF6YMKHbBRDrUQFggkMAE&url=http%3A%2F%2Frevistas.um.es%2Fdaimon%2Farticle%2Fdownload%2F8261%2F8031&usg=AFQjCNHs2d8qer0JcK8AmPCB9MMmtMHmHQel culto de un hombre feliz

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: