Comentario de gerardomorah. I

El gen vinculante inter reinos.
¿Viven los seres vivos separados unos de otros? ¿Viven más o menos como vecinos territoriales? ¿Viven entrelazados en comunidades complejas?

En una opinión personal, esta interrelación es más profunda, va más allá de la conducta animal o comportamiento vegetal observable. Traducida a una imagen, no sería como una unión de engranajes de relojería, sino más bien como un roce en el cierre de velcro. Una interrelación que jala a las partes.

¿Qué es esta sujeción que jala?
Es un disparador de esas facultades generales de un ser. Por ejemplo, el cambio de color de las alas de una polilla de negro a blanco y viceversa, la relación es entre un árbol y una polilla. El pico de un ave respecto a la semilla de que se alimenta, es una relación entre un ave y un vegetal. Es necesario el cambio de color de las alas y el cambio de tamaño del pico para la subsistencia del ser.

Bajo esta idea, si imaginamos por ejemplo una selva, todos sus pobladores conviven bajo una vinculación que los jala entre sí, los integra y busca su equilibrio. Podemos descubrir cierto orden, cierto ciclo, etc. Las leyes de la naturaleza.
Pero no todo es cooperación y solidaridad. Hay algo de abstruso y brutal en la naturaleza: los seres vivos se comen unos a otros; están vinculados en la vía alimenticia primero y en la causa de la muerte del otro, como añadidura.
El desarrollo de las defensas y de las armas son interdepedientes y autoestimuladas.

Si traducimos el alimento en energía, lo que existe es una cadena de energías que se producen, transforman y desaparecen, al nivel de nuestra percepción.

La vinculación entre seres vivos debe ser tan tensa como la relación de las estrellas entre sí, que también nacen y mueren.

Recapitulando.
Es posible que los seres vivos compartamos un gen vinculante con el otro, sea planta o animal. Ese gen es el que proporciona los sensores o inteligencia que no vemos a simple vista. Esos ojos, olfato, oídos, etc., en la plantas; esa capacidad para resolver problemas de algunos animales. La planta “sabe” que está cerca la abeja o la hormiga.

Desde otro punto de vista. se podría hablar de esta vinculación, como la facultad de una articulación comunicativa y adaptativa, cuyo fundamento está en los genes, y que se activa o dispara mediante la convivencia mutua.

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