Un Ángel (o varios) para Félix.

Preámbulo:
Esta historia está basada en hechos reales, he cambiado los nombres para no causar ofensa a los protagonistas.
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Una mañana, de un día de septiembre del año 2011, Félix fue echado del alojamiento que compartía con su madre, quien vencida por la edad y carente de bienes, se acogió al grupo religioso al que pertenecía, los Testigos de Jehová, para que les proporcionaran alimentos, techo y atención médica.

Pero el rumbo que sigue la vida no siempre es el que uno desea y prueba de ello fue la expulsión de Félix, quien tiene una condición especial que lo incapacita para vivir con autonomía: retraso mental, epilepsia e incontinencia, aunado a unos rasgos temperamentales de rebeldía, necedad y rencor, al nivel de su edad mental.

Y sucedió que, Félix desesperado, recurrió a personas que lo conocían, primero un vecino que lo mantuvo por poco tiempo, después con una vecina que lo mantuvo por otro lapso de tiempo.

Finalmente acabó en la calle con dos bolsas llenas de ropa sucia, y tal vez otra más que perdió en el camino y que contenía sus papeles personales.

Tres vecinos más le dieron posada en algún pasillo por uno o dos días. Y a vivir en la banqueta en una tienda de campaña que otro vecino donó. A los pocos días esa banqueta rebosaba de basura y orines.

Los esfuerzos de varios vecinos para que lo admitieran en alguna dependencia pública no dieron buen resultado, el DIF no cuenta con instalaciones y presupuesto para cuidar a personas como Félix. Cáritas le dio alojamiento nocturno pero molestaba en las noches a los demás; aunque cuenta con una instalación para cuidar personas hay una lista de espera que se recorre cuando alguna persona fallece.

Un día de octubre –cuando una vecina molesta llamaba sin cesar a la policía para que se llevaran a Félix- pasó por el lugar Ángel quien se ofreció a llevar a Félix a un Anexo para alcohólicos para que le brindaran techo y alimentos, bajo una condición, pagar la cuota simbólica de $200.00 pesos mensuales, que le pedía la administración del Anexo. Esa cuota la juntaríamos entre los vecinos con 20 pesos cada uno.

Esa vez vimos sonriente a Félix, iba en la batea de la camioneta verde de Ángel.

Como la vida tiene sus vicisitudes, Félix inicialmente fue albergado en el Anexo “El Rosario” ubicado en Banderilla, luego Ángel lo llevó a otro Anexo localizado en el extremo de la avenida Lázaro Cárdenas, posteriormente a un albergue no católico en la calle Magnolia, nuevamente hubo que cambiarlo a otro Anexo situado en el extremo de San Bruno. El cambio de su situación se dio al ser admitido en un Asilo para ancianos, ubicado en la Colonia Revolución.

En octubre de 2013, la madre de Félix abandonó este mundo a veces absurdo, y verdaderamente quedó huérfano Félix, aunque él no lo sepa.

A mediados de diciembre del año 2014, un funcionario que se presentó en el Asilo para ancianos, dispuso el traslado de varios de los asilados, entre ellos Félix, a un centro de salud mental gubernamental, en calidad de indigente.

Con ello, el esfuerzo vecinal para ayudar a Félix se vio coronado, pues la ayuda gubernamental es la idónea en el sentido de la asistencia médica principalmente. Pasaron tres años con tres meses para ese logro.

La madre de Félix, desde el cielo, ha seguido viendo por él.

—-

Adenda.

El lapso de permanencia en ese centro de salud fue de poco tiempo y de ahí fue remitido al asilo de Cáritas, ubicado en el Sumidero.

Se encuentra bien.

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