Mi Libro de Sexto año, Lengua Nacional, Alegoría de la Patria II.

Por la profesora Carmen Norma.
Cubierta de Jorge González Camarena.
Ilustraciones, dibujos, fotodibujos y fotografías de:
Juan Madrid, Rubén Carmona, Rafael Fernández de Lara, Elvia Gómez

Hoyuela, Juan Guzmán, Manuel Montes de Oca, Manuel Romero Ortiz,

Felipe Sergio Ortega, Alberto de Trinidad Solís.
1968.
_____
La princesa y el guisante.
Érase una vez un príncipe que deseaba casarse con una verdadera
princesa. Viajó por todo el mundo en busca de una, pero todas las que
encontraba tenían un defecto u otro. Aunque las princesas no andaban
escasas ciertamente se hacía difícil descubrir se eran princesas verdaderas.
El príncipe regresó a su patria muy triste y apesadumbrado, porque
anhelaba con toda su alma desposarse con una princesa auténtica.

Cierta noche se desencadenó una terrible tempestad. Llovía
torrencialmente; retumbaban los truenos. ¡Era una noche espantosa! De
súbito, llamaron a la puerta de la ciudad y el rey en persona fue a abrir.
Fuera, junto al umbral, se encontraba una princesa, ¡pero en qué estado
venía, señor! El agua chorreaba de sus cabellos y vestidos, le entraba por
la punta de sus zapatos, le salía por los talones. Sin embargo, ella
afirmaba que era una princesa de veras.

“Pronto lo sabremos”, pensó la vieja reina, y sin decir palabra se dirigió a
un dormitorio, quitó todos los colchones y ropa de cama y dejó sobre un
travesaño un guisante; luego tomó veinte colchones, los colocó encima del
guisante y, por añadidura, puso veinte edredones sobre los colchones. En
esta cama pasó la princesa toda la noche. Al día siguiente le preguntaron
cómo había dormido.

¡Oh, muy mal! -contestó-. En toda la noche no he podido cerrar los ojos. No
sé qué había en la cama. Tenía yo la impresión de estar acostada sobre
una cosa dura que me ha llenado de cardenales el cuerpo. ¡Ha sido
horrible!

Entonces comprendieron que debía de ser una princesa de veras, porque, a
través de veinte colchones y otros tantos edredones, había sentido la
molestia de un guisante. Sólo una verdadera princesa podía ser tan
delicada.

Así, el príncipe la tomó por esposa, porque no tenía la menor duda de que
se casaba con una princesa de verdad, y el guisante fue llevado al museo,
donde aún debe encontrarse si nadie se lo ha llevado.
¡Este sí que es un verdadero cuento!

Juan Cristián Andersen.
(Dinamarqués)

Vocabulario.
de súbito – de improviso.
edredones – almohadones rellenos de plumas que se emplean como
cobertores.

(página 54)
_____

Sinceridad.

Refiérese que cuando el Renacimiento florecía espléndido en Italia, y el
pujante despertar de una nueva era congregaba a los más grandes artistas
en la Ciudad Eterna, y cuando sobre las ruinas que allí dejaron las hordas
vandálicas se expresaba ya la arquitectura en la belleza de las catedrales,
y los escultores máximos, como Ghiberti, Donatello, Cellini, plasmaban en
estatuas sus concepciones, hubo tal demanda de esculturas de todos
tamaños, de bajos relieves y de otras piezas de mármol tallado tan
diversas, que frecuentemente el cincel, apresurado y nervioso, dejaba en
los tallados costosísimos, sensibles fallas, raspaduras y otras pequeñas
imperfecciones.

Para ocultarlas y disimularlas, llenábanse los huecos y las lacras con cera
fundida, que al enfriarse tomaba la sólida apariencia del mármol y hacía
imperceptible el desperfecto. Y ocurrió entonces que cuando el buen
conocedor iba a adquirir una escultura artística, la sometiera a minucioso
y previo examen y sólo pagara la crecida suma en que la valuaban, al
comprobar que era sincera. Esta expresión  coincidía con el significado de
las palabras sincera y sincero, derivadas del  latín, que quieren decir, como
en la antigua Roma al hablar de la miel pura, libre de cera, que es cosa o
persona veraz, franca y que, por lo tanto, carece de falsedad o engaño.

La sinceridad, como muchos otros rasgos del carácter, se adquiere durante
los comienzos de la vida y, también como todos los hábitos que se forman
desde la niñez, perdura a través de los años.

Ser sincero significa ser franco, veraz, incapaz de mentir o engañar. Por
ello, la sinceridad implica valor para aceptar nuestros yerros, nuestras
faltas, antes que disimularlas. En vez de evadir el juicio desfavorable que
caiga sobre nosotros cuando hayamos procedido con torpeza o sin reflexión,
antes que arrojar sobre otro las consecuencias de nuestras irreflexivas
acciones, hemos de reconocer valientemente, sin subterfugios, que no
procedimos bien.

Conviene que luchemos por conservar esta cualidad si ya la poseemos, o
bien, que nos esforcemos por adquirirla, expresando siempre, sin disimulo,
nuestro verdadero sentir, porque los actos siguen fatalmente a las
palabras, y si desde ahora nos ponemos en guardia contra las palabras
mentirosas y los actos insinceros, mañana, como consecuencia, habremos
adquirido uno de los rasgos más estimados en el carácter del que
moralmente vale: seremos francos, leales, sinceros.

Vocabulario.
Renacimiento – Época que comienza a mediados del siglo XV, en que se
despertó vivo interés por el estudio de la antigüedad griega y latina.
Ciudad eterna – nombre que también se da a la ciudad de Roma.
Hordas – comunidades de salvajes.
Vandálicas – adjetivo de vándalos, pueblo bárbaro del norte de europa.
Donatello (Donato de Niccolo, llamado) – escultor nacido en Florencia
(1386 – 1466)
Cellini (Benvenuto) – artista nacido en Florencia (1500 – 1571): músico,
orfebre, grabador, escultor y arquitecto.
Ghiberti (Lorenz) – arquitecto, escultor, escritor y pintor naciso en
Florencia (1378 – 1455).
Lacras – defectos.
Yerros – errores, faltas.
Evadir – evitar.
Subterfugios – excusas.
(páginas 63 – 65)
_____
Rimas.
Hay un verde laurel. En sus ramas
un enjambre de pájaros duerme
en mudo reposo,
sin que el beso del sol los despierte.

Hay un verde laurel. En sus ramas
que el terral melancólico mueve,
se advierte una lira,
sin que nadie esa lira descuelgue.

¡Quién pudiera, al influjo sagrado
de un soplo celeste,
despertar en el árbol florido
las rimas que duermen!

¡Y flotando en la luz el espíritu,
mientras arde en la sangre la fiebre,
como “un himno gigante y extraño”
arrancar a la lira de Bécquer!

Rubén Darío. (Nicaragüense)

Vocabulario.
rimas – composición poética.
terral – viento que va de la tierra hacia el mar.
lira – instrumento de música de varias cuerdas, que en la antigüedad
tocaban los poetas al entonar sus cantos.
Bécquer – (Gustavo Adolfo) – poeta español (1836 – 1870); son famosas sus
poesías tituladas Rimas.

(páginas 87 y 88)

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