Túmin: la moneda comunitaria en Espinal, Veracruz.

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El túmin, que significa dinero en lengua indígena totonaca, circula desde noviembre entre 80 productores del mercado alternativo de Espinal, en el centro oriental estado de Veracruz. Equivale a un peso mexicano y cada comerciante recibe 500 unidades, utilizados en la venta de bienes y servicios.

Esta experiencia es la última de un cúmulo de sistemas paralelos de pago y de intercambio instituidos desde hace al menos dos décadas en este país latinoamericano, aunque ninguno ha logrado consolidarse.

En la actualidad existen unas 4 mil monedas alternativas en el mundo, que algunos especialistas y promotores ver como opciones locales de protección frente a los vaivenes de la cotización de las grandes divisas internacionales, en especial el euro y el dólar estadunidense.

Las tendencias a la depreciación de esas divisas que marcan los mercados internacionales y el impacto sobre el valor de las monedas nacionales representan un aliciente especial, aducen, para que prosperen instrumentos sociales de intercambio y de pago, con alcance local e independencia de dinero externo de curso legal.

En Brasil ya existe una red de bancos comunitarios y operan cerca de 50 instituciones de ese tipo y el central Banco de Brasil reconoce medio centenar de denominaciones de dinero alternativo.

Mientras, en Venezuela los instrumentos comunitarios de pago o de intercambio cuentan con el respaldo del gobierno de Hugo Chávez y están cobijados por la Ley de Bancos Comunitarios de 2006.
Fuente.

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Juan Castro Soto y Álvaro López Lobato, presidente y secretario del proyecto «Mercado Alternativo y Economía Solidaria» explican que la finalidad es contrarrestar la crisis económica del sistema capitalista y neoliberal.

El proyecto es impulsado por las asociaciones civiles como el Centro de Investigación Intercultural para el Desarrollo (Ciides), la Red Unidos por los Derechos Humanos (rudh), alumnos y docentes de la Universidad Veracruzana Intercultural (uvi) y la experiencia está dirigida para que los productores y demandantes de servicios consuman los productos de la región.

La moneda comunitaria comenzó a circular en septiembre de 2010 entre 50 comerciantes, hasta la fecha ya suman 80 dueños de establecimientos que creyeron en mercado alternativo que no depende de los gobiernos sino de los ciudadanos que buscan solucionar dificultades en la economía de su pueblo.

«No tratamos de sustituir al peso», detalló Juan Castro Soto, presidente del proyecto, además agregó que «mientras el peso se fuga a las grandes tiendas que acaparan el comercio en otros pueblos o ciudades, el Túmin se recicla y es autosustentable».
Los negocios participantes son: alimentos preparados, carnes, corte de pelo y belleza, frutas, verduras, Internet, computación, médicos, farmacias, panaderías, tortillerías y servicios como hotel, costura, carpintería, asesoría jurídica, plomero, entre otros.


El Túmin.

Se trata de un papel moneda llamado «Túmin» (t) y sólo existen las denominaciones de 5t, 10t y 20t. Cada túmin equivale a un peso mexicano. El billete es un rectángulo con medidas de cinco por ocho centímetros, en él están impresas pinturas de artistas como Diego Rivera y Rufino Tamayo.

Túmin en lengua totonaca, significa dinero. Con número y palabras en lengua indígena el billete tiene marcado su valor. Se lee «Mercado Alternativo y Economía Solidaria». Válido para trueque entre socios activistas.

La primera emisión es de agosto 2010, cuenta con número de folio y el nombre del presidente, secretario y tesorero. Para los 5t se imprimieron dos mil billetes, 10t otros dos mil y para los 20t sólo un mil. El monto total que circula en el municipio con la moneda local, es de 50 mil t, equivalente a 50 mil pesos.
El túmin ayuda a complementar el pago cuando los pesos no alcanzan.

Cada participante cuenta con un directorio donde puede consultar qué compañeros aceptan el Túmin, donde tienen su comercio y qué venden.

Juan Castro Soto y Álvaro López Lobato, explicaron que el Túmin tiene candados como folios, sellos y control de quienes lo poseen.
Cada establecimiento cuenta con un póster en el que se indica «Aquí se acepta el Túmin» y mediante acuerdos entre comerciantes se efectúan los procesos de transacción.

Para el manejo del Túmin se creó la Comisión Bancaria que lleva el control de los participantes quienes vigilan y asesoran el correcto funcionamiento.
Fuente.

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