Manda fuego, de Alberto Chimal.

El cuento sintetizado.

Luego del primer canto y del sermón y del segundo canto, a la hora de cantar otra vez, el grupo tocó tan bien, entonó la invocación con tal fervor y fe y sentimiento, que los veinte o veinticinco de todas las semanas empezaron tras de pocos minutos a tambalearse y caerse y hablar en lenguas, pero cuando ya estaban en el suelo, de pronto, también cayeron otros diez o doce. Y luego otros tantos.

y no había pasado nada de tiempo y ya se le estaba olvidando su nombre y dónde acababan su cuerpo y su ropa y dónde empezaba el mundo, y qué lejos está Dios, y dijo AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA y todos en el templo decían AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA AAAA A AAAA

y entonces de ese modo crecía la presencia de Dios, el testimonio de Dios, y lo malo era que algunas personas eran menos abiertas que otras, más cerradas, más hechas al mundo y entonces en lugar de decir AAAAAAAAAAAAAAAAAAA como todos los demás decían AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA pero de otro tipo y se echaban a correr

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El cuento completo, contenido en el Libro “Grey”, publicado por Editorial ERA, 2006.

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