Mevlana Yalal al-din Rumi, poemas II.

¡Estoy enamorado!
Tus consejos, ¿de qué sirven?
¡El amor me ha envenenado!
Tus remedios, ¿de qué sirven?
Les oigo gritar: “¡rápido, atadle los pies!”
¡Pero si es mi corazón el que se ha vuelto loco!
Esas cuerdas en mis pies,
¿de qué sirven?

En las aguas de tu amor me fundí como la sal
cualquier trazo de lo bueno, de lo malo,
de la esperanza o la duda, ya no está.
Ha explotado una estrella en mi corazón
y todos los cielos se han perdido en ella.

Ha llegado la mañana, hermano
¡Sirve el vino generoso!
La vida sin este Amor valiente
no es más que una muerte lenta.

Todo está en tu mano:
responde a la llamada de tu interior silencioso
¡o soporta un corazón ardiente
por el dolor que lo atormenta!

Si quieres beneficios,
no huyas de tus clientes.
Si quieres la Luna,
no te escondas de la noche.
Si quieres una rosa,
no huyas de las espinas.
Si quieres amor,
no te escondas de ti mismo.

Un Jardín más allá del paraíso, poemas de amor de Rumi.
Fuente.

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El encuentro entre Shams y Rumi.
Shams de Tabriz llegó a Konya en la mañana de un sábado 23 de octubre de 1244.
Mevlana Hudavendigar vino y se sentó en otro sofá enfrente de Shams. Durante cierto tiempo no se dijeron nada. Después empezaron a conversar:

Shams:—¿Es el profeta Muhammad mejor que Bayazid Bistami?

Rumi:—¿Qué clase de pregunta es esa? Por supuesto, el profeta Muhammad es mejor.

Shams:—Sí, pero Muhammad indica: «A veces mi corazón se cubre. Por lo tanto, setenta veces busco la ayuda de mi Señor y pido perdón» mientras que Bayazid señala: «No tengo nada que ver con los atributos imperfectos. ¡Qué acontecimiento tan importante es mi creación y apariencia!» y «no hay nada debajo del manto que llevo sino Dios». Y se considera superior. ¿Qué piensa de este asunto? ¿Qué opina?

Rumi: —Muhammad avanzaba setenta niveles cada día. Y cada vez que avanzaba a un nivel más elevado se avergonzaba de su estado en el nivel anterior y pedía perdón. Por otra parte, Bayazid se sorprendió de la grandeza que había alcanzado en el primer nivel. Se perdió a sí mismo y expresó estas palabras.

Tras esta conversación, Rumi y Shams dejaron los sofás, se saludaron y se abrazaron. Después, en la pequeña habitación de Yalal al-Din Zarqubi, tuvieron distintas conversaciones durante seis meses. En el libro Ibtidaname, Sultán Valad expresa la intimidad y admiración que existía entre ambos: «Cuando Rumi contempló el rostro de Shams, le fueron revelados los secretos. Vio cosas ocultas. Oyó cosas que nunca había oído de nadie. Era casi como si la sombra de Rumi hubiese desaparecido en la bendita luz de Shams».

Distrajo a Rumi de la devoción total de aquellos libros, que se pasaba la mayor parte de su tiempo leyendo en el vestíbulo dedicado a las reuniones de la madraza. 

Shams concedía suma importancia al conocimiento del corazón, a la Inspiración y la Atracción Divina pero no al conocimiento que iba a olvidarse, que iba a ser un problema para el hombre y que iba a inflamar el ego del hombre. El conocimiento del corazón no se aprende de los libros.
Mantuvo que el conocimiento no era un objetivo en sí mismo sino un medio para que podamos percatarnos de nuestra incapacidad, de darnos cuenta de la verdad y comprender a Dios.

Shams vio que las cosas se estaban descontrolando y que toda la población se estaba volviendo en su contra, desapareció de repente un día.

El 8 de mayo de 1247 Shams honró Konya una vez más. Cuando Shams vio a Rumi, descabalgó su montura y se abrazaron. Los dos mares de la realidad del significado se reunieron una vez más.
Fuente.

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La danza Sema.
La palabra Sema proviene, etimológicamente, de una raíz que significa escuchar. Nos recuerda las veces en que se usa la música para levantar el alma. La forma que tomaron el sema y el giro durante la época de Rumi era probablemente informal y extático, durante noches largas de zikr, música y poesía. Después de la muerte de Mevlana, y bajo la guía de su hijo Sultán Veled, el sema adquirió una forma más ceremonial, una especie de cosmología encarnada.

Puede que la práctica del giro tenga sus orígenes en las sombras atemporales de la espiritualidad de Asia central, en donde los chamanes la usaban para inducir estados de conciencia alterados. Sabemos que durante los años en que vivía Mevlana, el giro era ya una práctica antigua utilizada entre los sufis.

Es una ceremonia de adoración, una meditación en movimiento en la que el ser humano se convierte en un eje puro, integrando en su interior todos los niveles del ser, incluyendo los niveles físico, emocional, mental y espiritual. Al girar durante el sema, se está centrado en la ausencia de tiempo y espacio, y se experimentan las siguientes palabras del Qur’an: “Adondequiera que gires está el rostro de Dios.” Significa estar unificado con otros que participan del mismo anhelo espiritual, vaciarse de todo pensamiento distractor y llenarse de la presencia de Dios.

Fuente.

Rumi en la Wikipedia.

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