Jalaluddin Rumi, poemas.

¿Quién hace estos cambios?
Disparo una flecha a la derecha
Cae a la izquierda.
Cabalgo tras de un venado y me encuentro
perseguido por un cerdo.
Conspiro para conseguir lo que quiero
Y termino en la cárcel.
Cavo fosas para atrapar a otros
y me caigo en ellas.

Debo sospechar
de lo que quiero.
_____
Hoy, como cualquier otro día, nos despertamos vacíos y asustados
No abras la puerta del estudio y empieces a leer
Coge un instrumento musical.
Deja que la belleza de lo que amamos sea lo que hacemos
Hay cientos de formas de arrodillarse y besar el suelo.
_____

La brisa de la mañana guarda secretos para ti
No te vayas a dormir.
Debes pedir lo que realmente quieres
No te vayas a dormir.
La gente va y viene a través del umbral
Donde los dos mundos se tocan
No te vayas a dormir
_____
Toma a uno que no lleva sus cuentas
Que no quiere ser rico, ni tiene miedo a perder
Que no tiene interés alguno en su personalidad: es libre.
_____
Ahí afuera, mas allá de ideas de bien o mal, hay un lugar
Nos vemos ahí.
Cuando el alma yace sobre la yerba
El mundo esta demasiado lleno para hablar de él
Las ideas, el lenguaje, incluso la frase ‘cada uno’
No tienen sentido.

Traducciones del inglés de
Ruth Terrones y de Ali Bahman.
Fuente.

_____

 

rumi-escritores_wordpress_com.jpg

 

 Jalal ud-Din Rumi (1207-1273), el mayor de los místicos islámicos, un extraordinario poeta del amor. Nació en Afganistán, pasó por Irán y vivió y murió en Konia, Turquía. Era un erudito profesor de teología, celoso en sus ejercicios espirituales. Todo cambió en su vida cuando se encontró con la figura misteriosa y fascinante del monje errante Shams de Tabriz. Como se dice en la tradición sufí, fue «un encuentro entre dos océanos». Ese maestro misterioso inició a Rumí en la experiencia mística del amor. Su agradecimiento fue tan grande que le dedicó todo un libro de 3.239 versos, el Divan de Shams de Tabriz. «Divan» significa colección de poemas.
Inventó la sama, la danza extática.
Fuente.

 _____

“no soy cristiano, ni judío, ni parsi, ni musulmán. No soy de oriente, ni de occidente, ni de la tierra, ni del mar. No tengo cuerpo ni alma, pues pertenezco al alma del Amado. Los dos mundos han desaparecido de mi vida. No me queda sino danzar y celebrar”.

 Rumi.

Danza Sama.
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1 comentario

  1. Marypili

    no hay palabras para describir tanta belleza, no me queda mas que celebrar

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