Olvídate de El Álamo, de Rafael Trujillo.

Primera parte.

 Un sondeo profundo de la historia del Hemisferio Occidental revelará que en el fondo de la incomprensión entre Estados Unidos y los países hispanoamericanos perduran odios seculares de Europa, especialmente los que dividieron a Inglaterra y España. Las rivalidades y los conflictos de los países europeos fueron trasplantados al suelo virgen del Nuevo Mundo. (p. 19)

Como proféticamente lo dijo Jakson, Texas fue el gatillo que disparó la explosión del Destino Manifiesto sobre el continente. El Álamo fue la chispa de  aquella explosión que se extendió hasta las costas de California el territorio de los Estados Unidos. Sin embargo, se habla de la carnicería de El Álamo, cuando en realidad no fue ni siquiera una acción de guerra, sino simplemente una operación policíaca del ejército de un país para capturar una cuadrilla de filibusteros internacionales procedentes de una veintena de diversos países. (p. 27)

En noviembre de 1955, el autor del presente libro leyó la noticia relativa a la emisión de un sello de correos conmemorativo de la Batalla de El Álamo, pensó en intentar, por cualquier medio que Washington revocase aquel acuerdo de su Departamento Postal.

El Álamo, en un sello de correos, adquiere el carácter de una conmemoración patriótica. ¿No se hallaba El Álamo –El Álamo de 1836-  fuera de la jurisdicción territorial de Estados Unidos? Texas era a la sazón parte de México. Si veinte mil filibusteros se sublevaron contre el Gobierno mexicano, obraron por cuenta propia, y no como un ejército angloamericano de invasión. Por consiguiente, Estados Unidos no puede reclamar como propia aquella ‘gloria’, ni llamarse víctima de lo que los historiadores angloamericanos llaman la brutalidad y el salvajismo de los soldados mexicanos. De acuerdo con esta tesis, Estados Unidos que estaba a la sazón en paz con México, no combatió ni en el Álamo ni en Texas. De allí que resulta ilógico el conmemorar la invasión de Texas por los aventureros llevados allí por Stephan Austin y Sam Houston. (p. 36 y 37)

El grito “Remember the Alamo” es, en Estados Unidos, una profesión de fe nacional. Cada año, el Día de los Veteranos (11 de noviembre) los veteranos van de puerta en puerta, obsequiando (a cambio de un donativo), una hoja con alegorías. En la del último año (noviembre de 1963), se lee un artículo titulado: “Yo soy la Nación” (la Patria) en el cual ésta, en primera persona narra su propia historia. Empieza diciendo: “Nací el 4 de julio de 1776, y la Declaración de Independencia es mi certificado de nacimiento”. Nombra a sus héroes: “Yo soy Washington, Jefferson y Patrick Henry. Yo soy John Paul Jones, los Muchachos de la Montaña Verde y Dave Crockett. Yo soy Lee y Grant, y Abe Lincoln”.

Dave Crockett –uno de los “héroes” de El Álamo, figura en esa lista que empieza con Washington y acaba con Lincoln.

Y más adelante viene una triple afirmación rotunda: “Yo recuerdo El Alamo, el Maine y Pearl Harbor”. (p.42 y 43)


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Trujillo Herrera, Rafael: “Olvídate de El Álamo”, Ensayo Histórico, primera edición, Populibros La Prensa, México, 1965, p. 262

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1 comentario

  1. daniel

    ¿Donde puedo conseguir el libro de cuando villa entro en Columbus? Librerías Porrúa ya no refiere nada de este autor y de este ensayo. gracias.

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