El hombre que se cae de la cama.

Ficción.

…De visita a la casa por unos días, mi tío Julián, me dejó una rara impresión. Hombre despegado y de pocas palabras, pocas veces lo he visto en mi vida.

…La primera noche me despertó un ruido, puse atención –si así puede llamársele al aturdimiento inicial del despertar- y escuché un forcejeo que me sobresaltó en medio de la obscuridad total. Era mi tío en dura batalla a media pesadilla durante alguna hora prefijada de la madrugada.

-¡Tío!, ¡tío!, despierte, tiene una pesadilla.

…Y sí, había tenido tiempo de dar un par de violentos puñetazos al “malo” que se le había ido encima tratando de tomar ventaja y lograr una victoria más.

…La segunda noche, me despertó un largo murmullo, una especie de monólogo para negociar o conciliar alguna disputa atrasada; pero ese monólogo era inintendible, como si se tratase de una lengua de otro pueblo, de otro tiempo, de otro lugar.

…La tercera noche, escuché un grito y luego un golpe seco, mi tío había caído de la cama en el momento de una lucha decisiva, tras realizar un esfuerzo extra para ganar la batalla.

…Por respeto a una persona mayor (y por el mal carácter) no le dije lo que pensaba, y pensándolo bien quizá ni caso me hubiera hecho.

…Le habría dicho: Tío, el malo o diablo no existe, eso es una creación humana para enseñarle a los hombres una conducta correcta o apropiada; lo que existe es un camino a la derecha y otro a la izquierda de cada situación y uno debe escoger con buen sentido el adecuado. Además, en los sueños uno nunca muere, reencarna sucesivamente en los personajes de los sueños.

…Me habría contestado: Mis sueños yo no los invento y trato de leer la Biblia para cada noche evitar los malos sueños. El malo es una creencia que desde chico aprendí y forma parte de mis creencias. Cuando sueño no distingo la realidad de la fantasía ¿cómo no voy a sentir miedo de un peligro? , y si reencarnara como dices ¿no me expondría a ser sacrificado una y otra vez?

…Creo adivinar que la vida le ha impuesto una penitencia por los excesos cometidos o por alguna mala acción realizada o acaso las pesadillas son una antesala del delírium trémens.
…Por las noches, a veces de manera continua, otras de manera intermitente, seguirá con una lucha renovada hasta que logre una tregua definitiva.

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