Filosofía del Oriente II.

Chan Wing-tsit y otros. Fondo de Cultura de Económica. 1975.

Mencio. (371 – 289 a.c.)

…Hacemos el bien no sólo porque debemos, sino porque tenemos que hacerlo, porque: “La naturaleza humana busca el bien como el agua busca el nivel más bajo”. “Si los hombres se vuelven malos, no es por culpa de sus dones naturales”. Todos los hombres poseen originariamente el sentido de misericordia, de la vergüenza, del respeto de lo bueno y lo malo, y estos son los que llamamos los “cuatro fundamentales”: benevolencia, rectitud, decencia y sabiduría. Esta conciencia moral arraiga en el corazón del hombre perfecto. (p. 71)

…Este sentimiento de lo bueno es una “capacidad congénita”, que poseemos sin necesidad de estudio, y es también “conocimiento congénito” que poseemos sin necesidad de pensar. Así, todas las cosas están ya completas en el yo. “No hay mayor deleite que volver al yo con sinceridad”.

…El principio guía de la conducta humana es, por tanto, el ejercicio pleno de la mente propia. “Ejercitar en plenitud nuestra mente es conocer nuestra naturaleza, y conocer nuestra naturaleza es conocer el Cielo. Preservar nuestra mente, y nutrir nuestra naturaleza es el modo de servir al Cielo. Mantener la singularidad de la mente, ya suframos muerte prematura o gocemos larga vida, cultivar nuestro carácter personal y dejar a las cosas seguir su curso, es la manera de establecer nuestro destino”.

…Así están completos en nosotros los prerrequisitos de un armonioso orden moral. En lugar de mirar la naturaleza para conocernos a nosotros mismos, miramos dentro de nosotros para conocer la naturaleza. La clave de la centralidad y armonía del universo, así como de la nuestra no hay que buscarla lejos. Está en el seno de nuestra naturaleza. Desarrollar nuestra naturaleza es realizar las virtudes intrínsecas en ella, las cuales Mencio reducía, primero, a los “cuatro fundamentales” y, después, a la benevolencia que es “la mente del hombre”, y la rectitud que es “la senda del hombre”. La primera es la base ética de la sociedad, mientras que la última es el fundamento de la política. El término “benevolencia (yen) debe comprenderse en su sentido más elemental de verdadera hombría, porque “yen es aquello por lo que un hombre ha de ser hombre”.

…Generalmente hablando, es el principio moral. “El hombre moral no hace nada que no esté de acuerdo con la verdadera hombría. De hecho, ama a todos los hombres. La demostración más natural de verdadera hombría es la lealtad a los padres, la que para Mencio era la más grande de las virtudes.

…Este intento de dar una base psicológica al humanismo, es un desarrollo importante de la escuela Confusiana.

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La filosofía de Oriente III.

La filosofía de Oriente I.

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