La piel de zapa, de Honorato de Balzac.

…Octubre de 1830. La cita final con el  río Sena se ha postergado para la noche, entretanto, sus pasos le han llevado a una tienda de antigüedades.

…Pasado el susto, el anticuario se conduele de las razones de miseria del protagonista y le muestra el talismán, consistente en una piel de zapa. Esa piel le fue otorgada por un Lama y le indicó que se establecería un vínculo misterioso entre el destino y los deseos de su poseedor.

…Rafael ha consentido con el contrato y ha unido su vida con el talismán. De ahora en adelante, sus deseos se cumplirán a costa de su existencia.

…Sólo un suicida o un trastornado hubiera aceptado tal hecho y pronto descubriría su error fatal. 

 …El mundo era suyo; pudiéndolo todo, no quería ya nada.

…Debía avocarse a vivir sin desear nada, a llevar una vida rutinaria, aislada, simple, excluyendo de su vocabulario las palabras: deseo, quiero.

  …Siempre contemplando la piel de zapa superpuesta sobre una tela blanca con el dibujo de los contornos fatídicos.

 …La posesión del poder por inmenso que sea, no proporciona la ciencia para utilizarlo.

 

…El poder nos deja tal como somos, no engrandece más que a los grandes.

 

…Y Rafael no lo era.

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Balzac, Honorato de: “Eugenia Grandet; La piel de zapa”, Editorial Porrúa S.A., sexta edición, México, 1980, p. 111.

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