El sueño, imaginación inconsciente que gira sobre tonos emocionales y se nutre de imágenes de la memoria.

 

…En el umbral del sueño, el pensamiento elaborado cede su lugar a una serie de imágenes. Cuando en la secuencia de imágenes voluntarias se inserta de pronto una imagen adicional, hemos entrado al mundo del sueño, durante ese tránsito podemos sorprendernos fugazmente por los nuevos escenarios.

…El sueño es imaginación reproductora de recuerdos, creadora de situaciones e innovadora, atendiendo a la ocupación de la persona.

 …Esa imaginación es inconsciente. El “yo” está disminuido, semidesconectado, como en “espera”. Este “yo en espera” es un protagonista pasivo que es arrastrado en una corriente de situaciones o “historias”.

 …Pero aún así, el “yo en espera” valora moralmente su conducta. Trabaja, estudia, ama, se angustia, etc., como en un mundo interno que tiene sus propias reglas. En donde la fantasía, lo absurdo y lo caótico tienen cabida, como cuando volamos, o se cruzan distintas épocas, o cuando no entendemos la lógica de una trama.

…Los “yo protagonistas” de las “historias” son inmortales, no pueden morir. En momentos pueden contemplar su pasividad, y en momentos pueden buscar un sentido aproximado a lo que acontece.

…Posiblemente las tramas o historias surgen a partir de tonos emocionales intensos que transcurren durante el día, o que son mantenidos durante mucho tiempo.

 …El contexto visual o “escenario” es proporcionado por los recuerdos de la experiencia vivida y por los recuerdos productos de la reflexión y la imaginación consciente. Tal vez los recuerdos son seleccionados por asociación con experiencias semejantes del pasado, sobre tonos emocionales comunes.

…Olvidamos la mayoría de lo soñado, porque la memoria inmediata consciente está desconectada. Los sueños que recordamos están en el umbral de la vigilia.

 …Durante la vigilia, la imaginación auxilia al pensamiento reflexivo. En cambio, durante el sueño, el pensamiento sigue los vaivenes y remolinos de la imaginación inconsciente.

 …Durante el sueño, los estímulos externos, frío, calor, sofocamiento, ruidos, etc., influyen en la trama y aparecen ríos, desiertos, pesadillas, etc.

 …En algún momento descubrimos que soñamos y quisiéramos  actuar libremente, pero es imposible. Tal vez al cambiar de postura al dormir, semidespertamos y cobramos esa fugaz consciencia.

 …Cuando la trama se convierte en pesadilla, si logramos tranquilizarnos un poco podemos despertar moviendo insistentemente una extremidad inferior.

 …El sueño es un universo paralelo a la realidad, pero es determinista, no hay libre albedrío. Somos onironautas que no escogemos el destino del viaje.

…El “yo”, tal vez, como el corazón, no descansa, pero al quedar en estado de “espera” disminuye sus facultades y funciones, como un corazón que disminuye su ritmo de latidos.

…En los sueños, los impulsos tienen la dimensión que en la realidad le ha dado un sujeto con su educación y experiencia, el sentido valorativo moral no se pierde. Y si el determinismo de la trama desarrolla algo que nos es ofensivo moralmente, es reprobado totalmente.

 …Tal vez, cuando una persona muere en forma natural, lo último que percibe es un sueño. Al desconectarse el pensamiento y quedar la pura imagen. El túnel con la luz al fondo posiblemente es un sueño basado en los primeros recuerdos del nacimiento. 

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