Leonora Carrington en Xalapa.

 Las fotografías corren por cuenta de los siguientes vínculos:

 

Ojos de café.

Las palabras son mis ojos.

 

Artículo transcrito o copiado. 

…Carrington nació en 1917 en una ostentosa mansión de Lancashire, única mujer entre los 4 vástagos de un acaudalado industrial que gozaba fama de excéntrico pero era, en realidad un caballero partidario de educar a su única hija bajo el cuidado de una supercatólica nana irlandesa, una institutriz francesa y un sacerdote aficionado a la astronomía.

…Por fuerza, la niña aprendió desde pequeña los nombres de las más raras estrellas, de los santos más martirizados y de los poetas franceses más laureados; pero lo único que le interesaba desde que tuvo uso de razón fue dibujar, pintar y entrever las tiernas formas escondidas bajo la costra de las cosas.

…Carrington poseía esa finísima inteligencia que a menudo es confundida con retraso mental y solían expulsarla de los aristocráticos colegios a los que su padre la enviaba. Cuando cumplió 16 años de edad la mandaron a Francia e Italia en viaje de estudios, en procura del último barniz antes de presentarla oficialmente en sociedad; sólo consiguieron que, deslumbrada ante los museos y monumentos del continente, la niña se afirmara aún más en su decisión de dedicar su vida al arte. Tuvo, sin embargo, sus fastuosos bailes de introducción a la sociedad y a la corte, pero pocos meses más tarde vagaba por Londres sin un centavo, desheredada por su padre, rotas las relaciones con su familia y más feliz que nunca porque, al fin, estaba estudiando pintura, en la academia londinense Amédée Czenfant.

NOVELA DE ESPIONAJE.

…A los 20 años de edad la estudiante de arte conoció aun pintor dadaísta, el judío alemán Max Ernst, y con él se marchó a París. Allí pasaron 3 años de arrebato y fascinación, sumergidos en el gueto de artistas e intelectuales de toda Europa que habían llegado a Francia huyendo del fascismo. El idilio se hizo añicos en 1940: los nazis llegaron a París, Ernst fue enviado a un campo de concentración y los familiares de Carrington, moviendo influencias aquí y allá, lograron sacarla de Francia. El dolor puso a la muchacha al borde de la locura por lo cual fue internada en un sanatorio para enfermos mentales en Santader, España.

…Lo que siguió parece una novela de espionaje. Por alguna razón nunca aclarada, los alemanes intentaron secuestrar a Carrington de la no muy neutral España, y una agente nazi, disfrazada de enfermera, se llevó a la infeliz muchacha a Portugal, tal vez para embarcarla en alguna nave alemana.

…En Lisboa, por pura suerte, Carrington se topó un día con Renato Leduc, a quien había conocido en París por presentación de Pablo Picasso, y se le ocurrió buscar refugio en la embajada de México. Con un golpe de audacia burló a su guardiana y corrió a pedir asilo al embajador mexicano. El diplomático consultó el caso con Leduc, quien para evitar enredos burocráticos aceptó casarse con Carrington para sacarla de Portugal como esposa de un ciudadano de un país no beligerante (se divorciarían una vez en México, sin interrumpir su sincera amistad).

…Leonora Carrington se casó con el fotógrafo Weisz en 1946 y con el tuvo 2 hijos (el mayor, hoy de 50 años de edad, es escritor; el segundo, un año menor, es médico).

…La obra de Carrington debe ser catalogada como de expresionismo fantástico.

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Fuente: Revista Contenido ¡Extra!, Mujeres que dejaron huella, Editorial Contenido S. A. de  C. V. ,segundo tomo, México, 1998. p. 80 a la 86.

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