La noche triste, por Edmundo Sánchez Tagle.

Artículo transcrito o copiado.

…La noche del 30 de junio de 1520, el infatigable e insaciable de gloria y riquezas Hernán Cortés mandó evacuar la plaza de Tenochtitlán de la que tan pacíficamente se había adueñado merced a la vacilante actitud del emperador Moctezuma II, quien mansamente se entregó a los conquistadores españoles siete meses después de su llegada a las playas de Chalchihuecan por el temor de que fuesen la encarnación del mítico Quetzalcóatl y a las premoniciones catastróficas de sus agoreros que precedieron a la invasión de las tropas españolas.

…Las enormes ofrendas ricas en orfebrería y telas finas que envió por medio de sus emisarios al campamento de Cempoala con la súplica de que abandonaran sus dominios, acicatearon la sed de oro de los aventureros y avanzaron hacia el altiplano con la cruz del cristianismo en una mano para derrocar a sus dioses y la espada para abrirse paso a costa de sangre y muerte.

…Sentaron sus reales en la gran metrópoli azteca en nombre del emperador Carlos V el 8 de noviembre de 1519. La transculturación quizá no hubiera sido tan traumática si el labioso y marrullero de Cortés hubiera mantenido un gobierno títere con Moctezuma II, pero le salieron mal sus planes y se le amontonó el quehacer, tras de sus huesos venía Pánfilo de Narváez en nombre del gobernador de Cuba Diego Velásquez para castigar la infidencia del que fue su secretario particular, pues a última hora le había quitado el mando de la expedición a las costas del Golfo de México, pero no lo pudo detener ya que había mucho dinero de por medio que aportaron dueños de barcos y avituallamientos para emprender la magna empresa.

…Cortés, aunque le juró a Diego Velásquez mediante una epístola que emprendería el lance a su nombre, a la mera hora de las definiciones invadió los dominios aztecas para su propio provecho, y a unas cuantas leguas de la playa donde hundió sus botas por primera vez y valido de argucias legales que había aprendido en la universidad de Salamanca, fundó la Villa Rica de la Veracruz y se hizo nombrar por sus soldados capitán general y justicia mayor, con lo que se arrogó la obligación de rendir el tributo del pillaje directamente a la corona española que ascendía a la nada despreciable suma del 20 por ciento de las riquezas que sus huestes acumularan (Sin IVA y con tres y medio por ciento más del IETU que aplica actualmente la Secretaría de Hacienda).

…Como decía al principio del relato, Cortés salió de Tenochtitlán a combatir a Pánfilo de Narváez, el vengador de Diego Velásquez, mientras tanto Pedro de Alvarado que se había quedado con una reducida guarnición en los aposentos reales tuvo noticias de que se cernía una conspiración para rescatar a Moctezuma II; siguiendo la táctica de que la mejor defensa es el ataque, sorprendió a los inermes aztecas en el templo mayor cantando y bailando en la fiesta religiosa de Toxcatl; los soldados castellanos cerraron las salidas y lancearon y pasaron a cuchillo a hombres, mujeres y niños, a todos por igual, no quedando un solo ser vivo.

…Al enterarse del genocidio, los caballeros tigre y los caballeros águila se levantaron en pie de lucha y asediaron a los españoles que se refugiaron en el palacio imperial; sin embargo, poco podían hacer sabiendo que adentro estaba el emperador en calidad de rehén. En tal estado de sitio encontró Cortés a la guarnición de Alvarado a su regreso tras de hacer derrotado a Pánfilo de Narváez.

…El astuto Cortés echó por delante al timorato de Moctezuma II para que pacificara al pueblo, pero los nobles resentidos con su monarca, lo habían desprovisto de su autoridad nombrando a Cuitláhuac como el sucesor del trono.

…El pueblo desoyó los ruegos del depuesto monarca a favor de sus captores y le lanzaron una lluvia de piedras que le arrancaron la vida. Viendo Cortés que con este grave incidente su situación era insostenible, preparó la huída. Los esperaba un largo y tortuoso derrotero flanqueado por el agua lacustre antes de alcanzar la tierra firme del poblado de Tacuba.

…Se aprovisionaron de tablones para reponer los puentes que ya habían sido cortados por los aztecas para impedirles la retirada.

…Antes de la huída en una gran sala amontonaron las joyas, el oro y la plata, producto de la voraz rapacidad ejercida en contra del tesoro imperial y con la ayuda de un centenar de indios a sus servicio cargaron el botín sobre los lomos de varias mulas (de cuatro patas), pero era tan grande la cantidad acumulada de los sobrantes que no podían transportar, que Cortés los repartió entre sus soldados y los de Pánfilo de Narváez que se habían unido sus huestes.

…La noche cargada de lluvia y niebla les era favorable. Salieron con gran sigilo. En la vanguardia de la columna iban medio millar de tlaxcaltecas y un centenar y medio de hispanos para explorar el camino y tender los puentes sobre los que pasó el primer tercio del contingente, a pie los indios tlaxcaltecas aliados de Cortés con sus macanas revestidas de filosas piedras de obsidiana y decenas de españoles a caballo armados con escopetas, lanzas, estoques y piezas de artillería.

…De pronto sonaron los caracoles, la gritería y los silbidos de multitudes de guerreros aztecas a bordo de sus canoas. Nubes de flechas oscurecieron aún más la noche, los cadáveres de los humanos y los caballos se hacinaron en las acequias formando pasaderas macabras sobre las que se colaron los últimos contingentes que se abrían paso repartiendo estocadas, mamporros y cuchilladas a diestra y siniestra.

…Los mexicanos perseguían a sus enemigos al grito de “cuilones” (Bernal Díaz del Castillo, Cap. CXXVIII, Historia verdadera de la conquista de Nueva España), cuya voz correcta en náhuatl es “cuiloni” y en castellano significa putos y que la Malinche no se atrevió a traducir por obvias razones, y dicho sea de paso la homosexualidad que no es privativa de ningún grupo étnico, tal vez fue el primer punto de contacto afín entre algunos guerreros hispanos y aztecas, lo que por supuesto no tuvo nada que ver con el mestizaje.

…Cortés y su manceba y traductora oficial salieron sanos y salvos por el camino de la calzada México-Tacuba, al pasar por Popotla se detuvo a descansar bajo la fronda de un ahuehuete. El árbol en el que supuestamente lloró su desgracia recibió el apodo de “La noche triste” y hasta la fecha sobrevive entre rejas, con prótesis de cemento e inyecciones de vitaminas.

…En el sangriento episodio se perdieron todos los cañones y las vidas de 600 soldados españoles y la casi totalidad de sus aliados tlaxcaltecas. Gran parte del cargamento de oro se salvó, no así el de los soldados codiciosos que se embolsaron cantidades exorbitantes, lastre que les impidió defenderse eficazmente, esos murieron ricos bajo las aguas de la laguna.

…Los sobrevivientes rodearon a marchas forzadas las aldeas y los campos del norte del valle del Anáhuac y se fueron a curar las heridas, a rumiar sus descalabros y a preparar la revancha bajo el manto protector de los habitantes de Tlaxcala. La derrota de los conquistadores retrasó un año la total destrucción de Tenochtitlán, el desplome contundente del poderoso imperio azteca y el inicio de una nueva nación.

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Fuente: Diario de Xalapa de 30 de junio de 2008, p.5E.

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1 comentario

  1. Muchos historiadores creen que la noche triste en realidad no fue tan dramática ni Cortés acabó llorando como mujer en sus días. Yo me inclino por ese razonamiento.

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