El renacimiento del ombligo, por Gutierre Tibón.

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Las modernas Onfalias. (1)

…”En nuestros días hemos asistido a un renacimiento del ombligo como delicado pormenor del encanto mujeril. La belleza está en todas partes. Quien sabe ver, descubre caritas de querubines en las rodillas femeninas y admira, con sutil placer estético, la gracia de los ombliguitos de las modernas Onfalias; más bien logra distinguir las características –todas con matices diferentes- de los hoyuelos del vientre. Existen ¡ay! los ombligos convexos de mil formas, salientes; convendría siempre ocultarlos. Problema sencillo: basta no usar biquinis. Otra solución es la cirugía estética, en que los japoneses están a la vanguardia.

…Clásicos son los estilos de Venus de Milo, hondos y redondos. En el torso de la ninfa sentada que se admira en Rodas, el escultor ha exaltado la hermosura del ombligo exagerando su tamaño, pero sin descuidar su perfecta redondez e inquietante hondura. Hay otros ombligos enmarcados en su reborde por botones circulares que los fisiólogos llaman, evocadoramente, pezones. Con todo, el concepto de belleza umbilical puede variar. El ombligo de la reina egipcia Nefertiti (ca. 1378 a.c.) tiene corte horizontal, que no satisface a los estetas modernos, como no les gustaría el cráneo femenino perfectamente rasurado que suscitaba el entusiasmo de los faraones. Este estilo de ombligo, desde luego, se puede descubrir fácilmente en las playas; abunda. Los ombligos verticales semicerrados parecen miniaturas de sexos depilados; los definiría “ojo de gato” por la verticalidad de la pupila. Otra vez la identificación del ombligo con el ojo, pero aquí con la malicia felina.

…No se puede omitir aquí la mención del ombligo-ojo con el párpado semicerrado.

LOS OMBLIGOS GRANO DE CAFÉ.

…Particularmente sugestivos son los ombligos “grano de café”, hay quien ve en ellos la perfección onfálica. Exhibe un prototipo cierta actriz yanquiboliviana que hace algunos años se consideraba dechado de hermosura femenina. Se ven indiscretamente semiabiertos y revelan en su interior otros pequeños labios cerrados: misterios más hondos de un mundo liliputiense cargado de sutiles mensajes eróticos. (2)

…En los ombligos “grano de café” el anillo umbilical se ve mejor circunscrito por arriba; abajo se ve como una playa que desciende, insensible y suavemente, hacia el mar del vientre. Hay ombligos cuyo pezón es asimétrico, dextrorso o sinistrorso, sin menoscabo de su valor estético.

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Tibón, Gutierre: “El ombligo como centro erótico”, Fondo de Cultura Económica, Lecturas 16 mexicanas, México 1979, p. 87 a la 95.

2) Deben pertenecer al mismo mundo mítico de cierta diosa Clítoris, tan hermosa como diminuta, que suscitó una incontenible pasión en Júpiter. Para amarla el príncipe de los dioses (que en otras aventuras había tomado la forma de un cisne o de un toro) tuvo que transformarse en hormiga.

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