Ollinia

Biografías, historias, textos y lecturas.

Sobre la apología del juicio de Sócrates relatado por Jenofonte.

Síntesis gerardomorah
Relato previo.

En la batalla de Delión (424 a.C.), ocho mil atenienses, al mando de Hipócrates, pasaron la frontera beocia y ocuparon el santuario de Apolo Delio, a las orillas del mar de Eubea; pero una vez fortificado este y dejada la guarnición allí, el grueso del ejercito se encontró con un número igualado de beocios, al mando de Pagondas. Estos vencieron, con gran mortandad de atenienses. 

Un joven guerrero yacía herido cerca de su caballo muerto. Un soldado que pasó cerca le reconoció y en el acto lo sujetó y cargó sobre su ancha espalda, caminó varios estadios hasta ponerlo fuera del alcance de los dardos enemigos. El joven era  Jenofonte, el soldado Sócrates. 

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—¿No convendría, mi querido Sócrates, que discurrieras también algo sobre tu defensa?

A lo que el filósofo le contestó:

—Pues qué: ¿mi vida entera no te prueba que constantemente me ocupo de ella?

—¿Y cómo? —replicó Hermógenes.

—Procurando no hacer jamás una acción injusta: ese es a mis ojos el mejor modo de preparar mi defensa.

—Pero —dijo nuevamente el hijo de Hipónico— ¿no ves que los tribunales de Atenas han hecho perecer a multitud de inocentes, víctimas de su turbación para defenderse, mientras que han absuelto a otros muchos siendo delincuentes, porque su lengua los ha movido a compasión o cautivado por su elegancia?

—Pues, ¡por Zeus!, dos veces he intentado ya ocuparme de preparar una defensa y otras tantas se ha opuesto a ello el genio que me inspira.

—¡Lo que estás diciendo me sorprende!

—Y ¿por qué sorprenderte, si la divinidad juzga que es más ventajoso para mí el dejar la vida desde este instante mismo? ¿Pues tú no sabes que hasta el presente no hay un solo hombre a quien le conceda que haya vivido mejor que yo? Mi conciencia me dice, y es mi más dulce satisfacción, que he vivido de una manera justa y religiosa, de tal modo que, después de mi propia aprobación, me encuentro con la de cuantos me tratan, que tienen formada igual opinión sobre mi conducta. Pero ahora mi edad avanza y sé que han de sobrevenir las cosas propias de la vejez: ver mal, oír peor, ser cada día más tardío para aprender y de lo que tiene uno aprendido irse olvidando rápidamente. Y si yo advierto la pérdida de mis facultades, y si he de estar incómodo conmigo mismo, ¿cómo podré decir entonces que vivo gustosamente? Acaso el dios me concede esto como un don especial, pues no solo voy a dejar la vida en el momento más favorable por mi edad, sino de la manera menos penosa; pues, si hoy me condenan, me será permitido indudablemente escoger la especie de muerte que estimen más sencilla los que entienden de esto: muerte que dé lo menos que hacer a mis amigos, y que llene cumplidamente los deseos del que ha de sufrirla, pues así se va uno extinguiendo sin ofrecer nada repugnante ni molesto a los ojos de los que le rodean, teniendo el cuerpo sano y el alma dispuesta a la complacencia. ¿Cómo por precisión no ha de ser esta muerte apetecible?

¡Por Zeus! Hermógenes, que no pensaré más en esto. Y si por hacer ver en el tribunal los favores que debo a los dioses y a los hombres, si por manifestar libremente el concepto que tengo de mí mismo me indispusiera con mis jueces… preferiré morir antes que mendigar servilmente que se me otorgue la prolongación de una vida cien veces peor que la muerte.

(Después de esta resolución fue cuando, según Hermógenes, sus enemigos le acusaron de no reconocer los dioses que veneraba la patria, de haber introducido nuevas divinidades y de corromper a la juventud.)

Compareció ante los jueces y dijo:

—¡Atenienses! Lo que más me maravilla en este asunto es la conducta de Meleto. ¿Cómo ha osado asegurar que desprecio las deidades de la república, cuando todo el mundo me ha visto, y él mismo si lo ha querido, tomar parte en las comunes festividades y sacrificar en altares públicos? ¿Es, pues, por ventura, introducir númenes extraños el haber yo dicho que la voz de un dios resuena en mi oído enseñándome cómo debo obrar? ¿Pues los que consultan los cantos de las aves o los pronósticos de los mismos hombres no se dejan influir también por sonidos articulados? ¿Quién puede negar que el trueno sea una voz y el más grande de todos los presagios? ¿Es que la pitonisa colocada sobre el trípode no se vale también de la voz para pronunciar los oráculos de su dios? En una palabra, que el dios conoce y revela a quien le place el secreto de lo porvenir: he ahí todo lo que yo digo, que es lo mismo que dicen y piensan los demás. Pues bien, los demás llaman a todo eso augurios, pronósticos, presagios, profecías; yo le llamo genio (daimonio), y creo que, llamándolo así, uso un lenguaje más verdadero y más piadoso que los que atribuyen a las aves el poder de los dioses. Y la prueba de que no miento contra la divinidad es que, cuantas veces he manifestado a mis numerosos amigos los consejos del dios, jamás les he parecido engañado.

Se alborotaron los jueces al oír esta arenga: unos, porque no daban crédito a lo que habían oído; otros, aguijoneados por la envidia de que aquel hombre hubiera conseguido mayores distinciones que ellos por parte de los dioses.

Sócrates tomó de nuevo la palabra y les dijo:

—Ea, pues, escuchad más todavía, a fin de que los que lo desean tengan un motivo más para no creer en los favores que me concede el cielo. Un día ante una reunión inmensa interrogó Querefonte sobre mí al oráculo de Delfos: «No existe un hombre —respondió Apolo— más independiente, más justo ni más sabio que Sócrates».

Como era de esperar, se levantó aún más el clamor de los jueces cuando escucharon esto. El sabio ateniense nuevamente les arguyó, diciéndoles:

—¡Hijos del Ática! Pues mayores alabanzas que las tributadas a mí profirió el oráculo en honor de Licurgo, el legislador de los espartanos. Al verle entrar en el templo cuentan que exclamó: «No sé si te llame dios u hombre». A mí, sin haberme comparado a un dios, solo me ha hecho superior a los demás hombres.

»Sin embargo, yo no quiero que ciegamente deis crédito a las palabras del oráculo; pero ruego que las examinéis una por una. ¿Conocéis un hombre menos esclavo de los apetitos del cuerpo que yo?; ¿un hombre más independiente que yo, que de nadie admito dádivas ni recompensas? ¿Y a quién podréis vosotros considerar como el más justo, sino al hombre moderado que se acomoda con lo que tiene, sin tener nunca necesidad de lo de los demás? Y, en fin, ¿cuál de vosotros puede negarme el último dictado del oráculo, si desde el momento que comencé a comprender la lengua humana no he cesado de investigar y he aprendido cuanto bueno he podido?

»Tal es mi conducta y, sin embargo, Meleto, tú me acusas de pervertir a la juventud. Pero todos sabemos en qué consisten tales corrupciones: dime si conoces a uno solo de esos jóvenes que con mis lecciones se haya pervertido; que siendo religioso se haya hecho un impío; que de moderado se haya tornado violento; de reservado, en pródigo; de sobrio, en amante de la crápula; de trabajador, en perezoso; uno solo que se haya entregado a pasiones vergonzosas.

—¡Sí, por Zeus! Conozco a algunos a quienes has seducido hasta el punto de que siguen con más confianza tus consejos que los de sus padres.

—Lo confieso —dijo Sócrates—; pero en lo relativo a la educación moral, que, como ellos saben, es el asiduo objeto de mis desvelos. También en lo que conviene a la salud seguimos mejor los consejos de los médicos que los de nuestros padres; y vosotros todos, atenienses, miráis en las asambleas a los que hablan en ellas con superior ilustración, con más predilección que a los que se hallan unidos a vosotros por los vínculos de la sangre; así como en las elecciones de generales preferís los varones más hábiles en el arte de la guerra, no solo a vuestros padres y a vuestros hermanos, sino, ¡por Zeus!, aun a vosotros mismos.

—Ese es el uso, y así conviene a la patria —replicó Meleto.

—Pues entonces —dijo Sócrates—, ¿no te parece digno de admiración, siendo en todos los asuntos los más hábiles considerados, no solo como iguales, sino como superiores a los demás, que yo, por ser tenido en la opinión de algunos como el mejor en lo que es el mayor bien de los hombres, la educación del espíritu, me haya de ver por tu causa condenado a muerte.

(Lo de conservar la vida creía que no debía pedirse con humillaciones; antes bien, estaba convencido de que era la ocasión oportuna de morir: y que era esta su convicción, claramente se vio después de pronunciada la sentencia. Se le invitó primero a que conmutase la pena capital por una multa , y ni accedió a ello ni permitió a sus amigos que la entregaran, pues decía que condenándose a una pena pecuniaria tenía que confesarse culpable. Quisieron luego sus amigos proporcionarle una huida; mas la rehusó también, y aun les preguntó, con cierto humor, si ellos tenían noticias de que hubiese fuera del Ática algún lugar inaccesible a la muerte.)

En fin, luego que la sentencia fue pronunciada, cuentan que se expresó así:

—¡Ciudadanos! Los sobornadores que han inducido al perjurio a los testigos que han depuesto en contra mía, y los que se han prestado al soborno, deben imprescindiblemente reconocerse culpables de una gran impiedad, de una tremenda injusticia. ¿Y sería decoroso que yo mostrara menos ánimo ahora que antes de haber sido condenado, yo que no estoy convicto de haber ejecutado nada de cuanto se me ha acusado? ¿Se me ha visto a mí, desertor del culto de Zeus y de Hera, y de los dioses y diosas, sacrificar a nuevas divinidades? ¿En mis juramentos, en mis discursos, me veis invocar otros dioses que los vuestros? Y por lo que hace a la juventud, ¿cómo yo he de pervertirla, cuando la acostumbro a la paciencia y a la frugalidad? Ninguno de esos crímenes contra los que la ley pronuncia la muerte —el sacrilegio, la perforación de muros, la venta de hombres, libres, la entrega de la patria —, ninguno de esos delitos me ha sido imputado por mis contrarios, por lo que me parece muy digno de extrañeza que vosotros hayáis podido encontrar en mi causa acción alguna que merezca la muerte. Mas yo no me creo por eso menos digno de estimación, pues muero inocente. No es el oprobio para mí, sino para los que me condenan. Por otro lado, me sirve de consuelo el destino de Palamedes, muerto de una manera semejante a la mía. Y en verdad, ¿hoy mismo no inspira cantos más hermosos este héroe que el propio Odiseo, que le hizo perecer injustamente? Estoy seguro que el tiempo pasado y los siglos venideros atestiguarán que no he hecho mal a nadie, que a nadie he pervertido, sino que he sido benéfico con mis discípulos, enseñándoles de buen grado lo bueno que he podido.

(Después de haber hablado así, se salió de la manera que correspondía a sus palabras: la mirada radiante, el exterior y la marcha majestuosa. Como advirtió que los que le acompañaban iban llorando, les dijo:)

—¿Y por qué es eso de llorar ahora? ¿Pues no sabíais, mucho tiempo ha, que la naturaleza desde que vine a la vida tenía decretada mi muerte? ¡Y si se tratase de que, rodeado de goces, tuviera que morir prematuramente, ciertamente que debía ser un motivo de aflicción para mí y para mis amigos; pero si voy a dejar la vida cuando ya solo sufrimientos debo esperar en ella! Creo, pues, que, al verme a mí contento, debéis participar de mi alegría todos vosotros.

—Pues yo me sublevo contra esa sentencia —dijo Apolodoro, hombre sencillo que le era muy adicto y que estaba allí presente—, porque veo que mueres injustamente.

—Queridísimo Apolodoro —contestó Sócrates, pasándole la mano cariñosamente por la cabeza—, pues ¿por ventura querríais mejor verme morir con justicia que con inocencia?

(Por mi parte, cuando considero la sabiduría e inmensa grandeza de aquel hombre, no puedo menos de recordarle, y con mi recuerdo tributarle mis alabanzas: y si alguien que sea amante de la virtud se ha encontrado con un hombre más útil que el sabio de Atenas, desde luego declaro que ese es el más afortunado de los mortales.)

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Fuentes:

//https://www.paginasobrefilosofia.com/html/Bachi2/Grecia2/socmili.html

//https://academialatin.com/literatura-griega/apologia-socrates-jenofonte/

Sobre la Apología de Sócrates, de Platón.

Síntesis: gerardomorah

Los discursos de los acusadores no son transcritos por el autor. A continuación Sócrates contesta y rebate las acusaciones.

Es la primera vez en setenta años que comparece ante un tribunal de justicia.

Antes de la presente acusación formal, lo fue mediante rumores y calumnias sembrados durante largo tiempo por envidias y malicias de aquellos que se ofendieron por los resultados de los cuestionamientos realizados por Sócrates.

Todo comenzó un día que Querefón viajó a Delfos y preguntó al Oráculo si había un hombre más sabio que Sócrates, la Pythia le respondió que no había ninguno. ¿Qué es lo que quería decir el Dios? Si sabía que en él no existía semejante sabiduría ni grande ni pequeña.

Se propuso indagar en los hombres considerados sabios. Primero fue con un político que creía conocer lo que es bueno y lo que es bello, pero en realidad no lo conocía, se ganó el odio de ese hombre y de sus amigos cercanos. Sócrates no creía conocer lo que no sabía.

Fue con otro personaje al que se tenía por más sabio que el otro, tampoco lo era, y nuevos enemigos se granjeó. Buscando el sentido del oráculo fue con los poetas y luego con los dramaturgos, y encontró que dicen muy buenas cosas sin entender lo que dicen.

Pasó a indagar con los artistas, con las mismas conclusiones. De todo esto surgieron odios y enemistades peligrosas.

Todos los que le escuchan creen que sabe todas las cosas sobre las que descubre la ignorancia de los demás. Piensa que sólo Dios es el verdadero sabio y que esto es lo que ha querido decir el oráculo. Que toda la sabiduría humana no es gran cosa o que no es nada.

La acusación actual de Melito, representando a los poetas; Anito, a los políticos, y Licón, a los oradores. Tiene su antecedente en los hechos antes narrados.

La acusación dice: “Sócrates es culpable, porque corrompe a los jóvenes; porque no cree en los dioses del Estado, y porque en lugar de éstos, pone divinidades nuevas bajo el nombre de demonios”.

Durante el juicio público estuvieron presentes varios de los padres de los jóvenes que se acercaban a él. A ellos correspondía la acusación y los reclamos de corrupción sobre sus hijos, y ninguno de ellos lo tenían en ese concepto. De igual manera cualquiera podía testimoniar haberlo visto realizando las ofrendas o sacrificios a los dioses públicos en la ciudad. Sobre su daimon interior, era su guía ética ante situaciones complicadas o críticas como la presente, y que no lo dejó preparar un texto de defensa.

El roce con los malos causa mal y el roce con los buenos causa bien. Si convierte en malos a los que le rodean, se expone a recibir mal.

Un hombre de valor no toma en cuenta los peligros de la vida o de la muerte, lo que mira en todos su procederes es que si lo que hace es justo o injusto, si es acción de un hombre de bien o de un malvado.

Todo hombre que ha escogido un puesto que ha creído honroso, o que ha sido colocado en él por sus superiores, debe mantenerse firme y no debe temer ni la muerte ni lo que haya de más terrible, anteponiendo a todo el honor.

Mal se vería si después de haber expuesto su vida tantas veces en las guerras en Potidea, Anfipolis y Delio, ahora que el Dios le ha ordenado pasar sus días en el estudio de la filosofía, estudiándose a sí mismo y estudiando a los demás, abandonase este puesto por miedo a la muerte o a cualquier otro peligro.

Nadie conoce la muerte ni sabe si es el mayor de los bienes para el hombre. Sin embargo se la tiene como si se supiese con certeza que es el mayor de todos los males.

Cometer injusticias y desobedecer al que es mejor y está por encima de nosotros, sea Dios, sea el hombre, es lo más criminal y vergonzoso. Por lo mismo, no temerá ni huirá de males que no conoce y que son quizá verdaderos bienes; pero temerá y huirá siempre de males que sabe con certeza que son verdaderos males.

Si se le declara absuelto a condición de cesar de filosofar y de hacer las indagaciones acostumbradas, responderá que obedecerá antes a Dios que a los hombres, y que mientras viva no cesará de filosofar, dándoles siempre consejos.

Toda su ocupación es trabajar para persuadir a los jóvenes y a los viejos, que antes que el cuidado del cuerpo y de las riquezas, antes que cualquier otro cuidado, es el del alma y su perfeccionamiento.

La virtud no viene de la riqueza, sino por el contrario, la riqueza viene de la virtud y que es de aquí de donde vienen los demás bienes públicos y particulares.

Es incapaz de someterse a nadie, yendo contra lo que es justo por temor a la muerte.

La única cosa que se ha propuesto toda su vida en público y en particular es no ceder ante nadie, sea quien fuere, contra la justicia, ni ante esos mismos tiranos que sus calumniadores quieren convertir en sus discípulos.

No le parece justo suplicar al juez ni hacerse absolver a fuerza de súplicas. Es preciso persuadirlo y convencerlo, porque el juez no está sentado en su silla para complacer violando la ley, sino para hacer justicia obedeciéndola.

Está mas persuadido de la existencia de Dios que ninguno de sus acusadores; y es tan grande la persuasión que se entrega a ellos y al Dios de Delfos, a fin de que se le juzgue como crean mejor.

Abriga la convicción de no haber hecho jamás el menor daño a nadie, queriéndolo y sabiéndolo.

Sócrates es declarado culpable, él se condena a pagar una multa de treinta minas, los jueces deliberan y lo condenan a muerte.

No es lo difícil evitar la muerte, lo es mucho mas evitar la deshonra, que marcha mas ligera que la muerte.

No hay ningún mal para el hombre de bien ni durante su vida ni después de su muerte, y que los dioses tienen siempre cuidado de cuánto tiene relación con él.

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Larroyo, Francisco: “Platón, diálogos”, Editorial Porrúa, México 1975.

Sócrates, Aristóteles y la impiedad.

gerardomorah

Se acusó de impiedad a: Protágoras, Anaxágoras, Sócrates, Aristóteles, Friné la hetaira.

El delito de impiedad contenía varios supuestos, y eran:

1.- Adorar a dioses extranjeros,

2.- Crear nuevos dioses,

3.- Revelar los misterios de los cultos,

4.- Promover el odio a la religión,

5.- Violar los templos,

6.- Desarraigar los olivos sagrados, (símbolo de Atenea),

7,- Perturbar las ceremonias, es decir, molestar, interrumpir, protestar en medio de uno de los rituales de sacrificio,

8.- Rebelarse contra la autoridad del sacerdote,

9.- No enterrar a los muertos,

10.- El asesinato,

11.- El incesto,

12,- La violencia contra los padres,

13.- Traición a la patria en sentido militar,

14.- No creer en las cosas divinas o impartir enseñanzas sobre los fenómenos celestes (dirigido a Anaxágoras).

La acusación podía ser realizada por cualquier ciudadano y sugerir la pena que se debería imponer. Luego que se decidía que había un caso ante el cual debía darse una respuesta, el Arconte o juez instructor de las causas, citaba al acusado, mediante el sicofante, para presentarse ante un jurado de ciudadanos atenienses, para contestar los cargos. El jurado era seleccionado por lotería, el número era de 501 para juicios públicos.  Primero hablaba el acusador y luego el acusado. Una vez emitida la resolución, si era condenatoria,  el condenado tenía  el recurso de apelar en demanda de una pena más suave o contraponer otro castigo al exigido, como el destierro o el pago de una multa. Y exigir una nueva votación. La apelación debía hacerse humildemente, con lamentos  e imploraciones, como era costumbre en casos semejantes.

Sócrates nació en Atenas (470 a. C.), fue un ciudadano ateniense, un filósofo de rigor lógico que creó el método socrático, compuesto por la ironía socrática (un interrogatorio) y la mayeútica (el arte de Sócrates consiste no en proporcionar el conocimiento, sino en ayudar al alma de los interrogados a dar a luz los conocimientos de que están grávidas). Empleaba una lógica inductiva para ello.

El oráculo de Delfos, a pregunta expresa, declaró a Sócrates como el hombre más sabio de Atenas. Y Platón, uno de sus discípulos dijo que había sido el hombre más justo, más bueno y más sabio.

Fue tutor de los posteriormente antidemocráticos de Atenas Alcibiádes y Critias.

Anito, Meleto y Licón, lo acusaron formalmente de: Falta de creencia en los dioses. Tratar de introducir nuevos dioses. Corrupción de la juventud. El jurado popular lo declaró culpable. Sócrates, mantuvo con firmeza sus convicciones y la pena de muerte solicitada por los acusadores se mantuvo firme. Murió serenamente a los setenta años después de injerir el preparado de cicuta. Su trabajo y obra habían concluido. Creía en el imperio de la ley y se consideraba un ciudadano que se sometía a ella, con sus aciertos y errores. Cuando sus amigos y sus discípulos le propusieron huir se negó, no temía a la muerte y sus enseñanzas y forma de reflexionar podrían ser demeritadas.

Algunas opiniones son en el sentido de que fue eliminado por el poder político-religioso en un momento coyuntural después de que durante algunos meses, un grupo pro-espartano con Critias a la cabeza, había derrocado la democracia e impuesto un gobierno oligárquico. Sócrates pensaba que cada hombre debía someter a examen los conceptos por los que se conducía en la vida y no aceptarlos como verdades incólumes e irrefutables. Criticó la práctica ateniense de elecciones de grupo. Consideraba que vivir las virtudes era más importante que el culto dado a los dioses. Realizó referencias a su daimon que le indicaba cómo obrar correctamente en cada situación (para Antístenes, discípulo de Sócrates, el daimon socrático es identificado con la conciencia moral y la capacidad de ensimismamiento).

Aristóteles, hijo de Nicómano médico y amigo del rey Amintas III de Macedonia, nació en Estagirita (384 a. C.) entonces perteneciente a Macedonia. En Atenas fue un extranjero, un Meteco. Discípulo de Platón. Filósofo de rigor lógico, fundó la escuela peripatética y formuló el silogismo de la lógica formal deductiva.

Fue maestro del futuro Alejandro Magno, hijo de Filipo II de Macedonia.

Con la muerte de Alejandro Magno, se reavivaron los ánimos antimacedonios en Atenas. Sobre Aristóteles pesaba una acusación de impiedad, por haber compuesto un himno en recuerdo a su suegro, el filomacedonista Hermias, y temió convertirse en chivo expiatorio de la ira ateniense contra el imperio del norte.

La tradición atribuye a Aristóteles la frase: “no quiero que los atenienses cometan un segundo crimen contra la filosofía” al momento de abandonar la ciudad de Atenas.

Fuentes:

Eastman, Max: El hombre más justo, más bueno, más sabio, en: “Genios y figuras, Reader’s Digest”, México 1993, 349 pp.

Ponsati-Murlà, Oriol: “Aristóteles. El hombre feliz y la sociedad justa son los que buscan el equilibrio entre los extremos”, RBA editores, México 2020, 153 pp.

//https://www.anaminecan.com/post/el-delito-de-impiedad-en-la-grecia-clásica

//https://laicismo.org/la-impiedad-de-socrates-fue-su-condena/11257

//https://es.wikipedia.org/wiki/Juicio_de_Sócrates

//https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-antigua/20200703/482054362631/socrates-grecia-atenas-juicio-cicuta-filosofia-platon.html

//https://decisionconsciente.wixsite.com/inicio/post/socrates-y-su-daimon

//http://www.paginasobrefilosofia.com/html/daimon.html

Sobre la construcción de estructuras ficticias.

Gerardomorah

Ikram Antaki nos dice que todas las religiones son invenciones humanas. La pregunta que surge es ¿para qué son inventadas?

Para dar sentido, justificación, validez, legitimidad, destino, etc., a la existencia de una colectividad o pueblo.

Una religión es un punto de apoyo para mover a la sociedad hacia determinada dirección.              

Es una invención cultural necesaria para crear lazos interpersonales, moralizar a las personas, tranquilizar las dudas existenciales, garantizar la trascendencia después de la muerte.

Tiene su soporte en la capacidad ontológica del ser humano para manifestar su espiritualidad y modelar un estadio mental de valores superiores.

Deontológicamente dicta reglas de comportamiento probadas como adecuadas a lo largo del tiempo. Reglas éticas o morales a las cuales recurrir ante una naturaleza humana indeterminada que debe ser pulida.

Otorga una explicación a lo desconocido del universo, y a temas como la muerte, la enfermedad, los desastres, el destino.

Da sentido al accionar de un pueblo para vencer la adversidad o para luchar para vencer a la otredad. 

La religión puede legitimar la ley, legitimar a la autoridad, legitimar el sino histórico.

En nombre de la religión se han llevado a cabo guerras, colonizaciones, transculturaciones, limpiezas étnicas, genocidios.

Siendo la religión una construcción ficticia en un principio, va tomando concreción cuando la pura creencia va generando hechos, fenómenos sociales, arte, arquitectura, filosofía teológica, colegios religiosos, monasterios, rituales, oraciones, estudios religiosos, etc. Cuando dirige las acciones de las personas, cuando se invoca al todopoderoso, cuando rige el quehacer de un pueblo, cuando dirige la historia de una nación.

Una religión no es la única invención cultural humana, también hay estructuras relativas a sistemas políticos, las teorías físicas de explicación de la realidad, las escuelas filosóficas, los sistemas jurídicos, los modelos económicos. Falta un término para referirse a ellas, uno que se me ocurre es el de “concretorema”. El hombre construye edificios para vivir y construye estructuras ficticias o provisionales para usarlas como calles, escaleras, corredores, caminos, que comunican e interrelacionan con mayor grado de complejidad a los seres humanos.

Sobre lo grande y lo pequeño.

Por: gerardomorah

En el universo abierto; en la amplitud y fondo del mismo; en su inmensidad. En el ámbito de los cuerpos celestes y sus transformaciones, los fenómenos que acontecen, el vacío, la materia y energía oscura, los agujeros negros, etc. Todo funciona siguiendo leyes que llamaremos astrofísicas, ordenan el aparente caos y dan sentido funcional a la existencia de esos cuerpos y energías.

En el planeta tierra; en nuestro ámbito cognoscente humano, en lo que somos capaces de percibir, de las leyes físicas descubiertas por los científicos. Esas leyes nos ayudan a explicar nuestra realidad y a expandir la conciencia.

En lo muy pequeño, lo subatómico, en el área de descubrimientos del acelerador de partículas. En la física cuántica. Las leyes parecen seguir una lógica distinta a lo que es de mayor tamaño.

En esta reflexión separamos en tres niveles las leyes físicas, dijimos que cada nivel obedece a un orden y a unas leyes reguladoras que dan funcionalidad a los elementos que componen cada nivel. Pero como la existencia es un todo, esos niveles no están separados, están  interrelacionados. ¿Cómo se interrelacionan? Quizá sea algo como: cuando A hace X, entonces B hace Y, y C hace Z. Siendo A, B y C los niveles físicos. La idea que se desprende es la de una secuencia de sucesos en donde uno afecta al otro y el otro al de al lado. Todas la leyes funcionan al mismo tiempo pero en distintos niveles físicos, influenciándose y retroalimentándose mutuamente.

Tal vez el término adecuado no sea el de niveles, sino el de dimensiones; dimensiones de existencia en donde sus elementos funcionan de una forma entre sí de manera horizontal, pero funcionan de forma distinta en un plano vertical.

Estas leyes físicas se refieren a formas, funcionamientos, secuencias, interacción,  intercomunicación; aclaración para no confundir este determinismo (como el nacer o morir), con el destino humano que podría ser una autoría colectiva de hombres y pueblos, en donde el camino de cada hombre no depende sólo de él sino de lo que hacen los demás en relación a él. Y siguiendo esta línea de pensamiento, el libre albedrío tendría su campo en la voluntad de cada hombre para tener iniciativas, emprendimientos y elecciones, en acertar y errar.

¿Y si el hombre no es el único que porfía para hacer su propio camino? ¿Y si los cuerpos celestes y las partículas subatómicas también buscan permanecer lo más posible? Es decir, que también tienen un campo de elección limitado.

Siguiendo con el orden y la funcionalidad de las leyes físicas, el surgimiento de la vida en la tierra deja de ser un milagro para convertirse en una misión, en un resultado de ciertas  combinaciones que siempre están realizándose, como si la realidad fuera un laboratorio que reinventa o aplica continuamente sus fórmulas para generar seres que llenen este espacio y luego lo liberen nuevamente.

El ajedrez, Ikram Antaki.

Síntesis: gerardomorah

Este juego atravesó varias etapas, la hindú, la Árabe, la medieval, etc.

Stefan Zweig, en “El jugador de ajedrez” expresa que es el único juego que escapa al azar, depende de la inteligencia, es una arquitectura sin materia, un arte sin obra, un pensamiento que no llena nada, una matemática que no deja nada. Que afina el espíritu y anima el alma.

Fue el primero de los juegos de guerra.

En 1694 en Europa, Tomas Hyde establece el origen hindú del juego.

Chaturanga significa cuatro miembros o cuatro divisiones. Era jugada por cuatro personas. Cada una cuenta con ocho piezas, un Rajá, príncipe de la guerra, un elefante de combate, un jinete, un carro de guerra y cuatro soldados de infantería. El diagrama es de un  solo color con sesenta y cuatro cuadrados o casas. Reflejaba las luchas fratricidas en la India.

En el año 600 a. C., transformaron el juego, el ocho es un número sagrado, 64, 18, 444, 746, 073, 709,  551, 615.

Una de las reglas de guerra es cuidar la retaguardia. Lo más importante puede ser perdido si lo más débil no está protegido. Los Rajás son el blanco y los menos dinámicos.

A finales del S. VI llega a Persia, ya no se usan los dados, y sólo hay dos jugadores, se crean reglas nuevas y se fija el canon del ajedrez, se exaltan las virtudes patrióticas. Se llama Shatranj. Las piezas eran el Rey, el visir, el elefante, el caballo, la torre, los peones.

Llega el juego a China. La dinastía Tang le modifica cambiando al rey por un general, dividen el tablero en dos secciones, dos piezas nuevas son los cañones, hay una sección intermedia en el tablero.

Luego llega al Japón, a Siberia donde la juegan los nómadas, llega a Birmania, a Sumatra. La conocen los beduinos. Es la etapa asiática.

Inicia la etapa medieval. Llegan los Árabes y sitian Constantinopla. Establecen mientras que no se juegue con dados ni dinero. Los orfebres crean piezas simbólicas pues las representaciones son rechazadas. Pasan el estrecho de Gibraltar en diez años (aún no se llama de esa manera el estrecho). En el 732 son detenidos los musulmanes en Europa, pero no el ajedrez. 

En Bagdad se organizan justas de ajedrez, se juega a la ciega, se crean los sistemas de notación de las jugadas, la descriptiva y la algebraica. 

Los expertos crean tratados de teorías, analizan partidas. Uno de esos tratados fue: 

“La elegancia del ajedrez” de Ar-Razi, originario de Anatolia.

Inicia la era en Europa en al año 1000, la expansión se acelera con los bizantinos y romanos. En 1061 un Cardenal obliga a un Obispo a comulgar por haberse vuelto adicto al ajedrez. En 1189, los caballeros regresan de Tierra Santa, pero como dejaron en los castillos a las mujeres, las castellanas se metieron al juego.

La paz árabe introduce prosperidad, oro, marfil, los juegos. El ajedrez es lento.

Los lombardos cambian algunas reglas del juego.

En España, Alfonso X, el  sabio encarga la elaboración de: “El Libro de los juegos, o Libro del ajedrez, dados y tablas.

En la segunda mitad del siglo XIII, el monje Jacobo de Cessolis publicó los sermones “Libro de las costumbres de los hombres y deberes de los nobles o el Libro de Ajedrez”), una obra que se hizo muy popular, siendo traducida a varios idiomas.

Llegan las cartas y la lotería china. En 1475, los teóricos españoles crean nuevas reglas, la diferencia con el que trajeron los musulmanes es la incorporación de la dama, que da un gran dinamismo al juego porque es la pieza más potente, otra regla es la de que el peón se promueve en Reyna. Luis Ramírez Lucena, fue un ajedrecista español del siglo XVI. Escribió el tratado de ajedrez impreso más antiguo que se conserva, “Repetición de amores y arte de ajedrez”, publicado en Salamanca en 1497, por primera vez aparecían unificadas todas las reglas del ajedrez, que son con las que se juega actualmente. 

En 1512 se publica, en Roma, un libro que divulgaba la gran reforma del ajedrez gestada en Valencia en el último cuarto del siglo XV, elaborado por Pedro  Damiano. El libro tendrá un gran éxito editorial a lo largo de del siglo XVI. Expone un método para memorizar los escaques y jugar a la ciega. Expone que ningún golpe debe ser dado sin un propósito. Menciona el mate del león en cuatro jugadas.

Durante el renacimiento hay decenas de pinturas relacionadas con el ajedrez.

Rodrigo López de Segura, su tratado “Libro de la invención liberal y arte del juego del ajedrez”, publicado en 1561, fue uno de los primeros libros de ajedrez publicados en Europa. Rechaza los preceptos de Damiano.

El rey Felipe II le colmó de honores por su fama en el ajedrez. En 1575, Felipe II invitó a un torneo en su corte y así se reunieron en El Escorial los dos mejores ajedrecistas italianos de su época: Leonardo da Cutri y Paolo Boi,  junto con los españoles Ruy López y Alfonso Cerón, de Granada. Esta prueba es calificada por los historiadores como el primer Torneo Internacional de Maestros y la primera en ser documentada. El Rey prometió 150 escudos a los ganadores, y fueron los italianos los vencedores, pues memorizaban los textos de sus partidas, analizaban sus partidas y preparaban sus jugadas, con métodos empíricos.

Giácomo Greco elaboró la primera enciclopedia de ajedrez, compilando el análisis de 250 partidas completas.

Siglo XVIII, periodo de Francia e Inglaterra. François-André Danican, apodado Philidor, fue un músico y ajedrecista francés, considerado uno de los mejores ajedrecistas del siglo XVIII.

En 1746, en la ciudad de París, derrotó al sirio Philipp Stamma y adquirió los honores de mejor jugador del mundo, también fue un gran teórico: en su tratado “Análisis del juego de ajedrez” (1749), demostró su avanzada concepción del ajedrez para la época. 

Benjamin Franklin en su famoso ensayo “La moral del ajedrez”, publicado en 1786, menciona la circunspección y perseverancia.

1770, un inventor llamado Wolfgang von Kempelen presentó su más reciente creación en la corte de María Teresa I de Austria. Se trataba de un hombre mecánico vestido con una túnica y un turbante que estaba sentado en un gabinete de madera sobre el que había un tablero de ajedrez.

Louis Charles Mahé de la Bourdonnais, en 1836, fundó la primera revista de ajedrez de la historia: Le Palamède,  la que originalmente salía todos los días quince de cada mes.

El torneo de Londres de 1851 está considerado como el primer torneo internacional de ajedrez de la historia. No es que anteriormente no hubiera torneos de rango internacional, pero sí es el primero que nace con la vocación de convocarse regularmente. Lo ganó Anderssen.

Wilhelm Steinitz fue ampliamente reconocido como “campeón mundial” en la década de 1870, pero el primer desafío formal por el título mundial fue el encuentro de 1886 entre Steinitz y Johannes Zukertort. Steinitz termina loco.

Le sucede Lásker, doctor en filosofía y matemático. El juego es un combate entre dos voluntades psíquicas.

En 1897 se realizó el primer torneo femenino de ajedrez en Londres.

En 1921 en la Habana Cuba, Capablanca derrota a Lásker, ganando una bolsa de 25 mil dólares, era un diplomático elegante.

En 1924 surge la FIDE con 14 participantes, crea reglas para los torneos. La Unión Soviética bloqueó a esa organización en sus inicios.

Los maestros soviéticos sobresalen en ajedrez, los volcheviques adoptan el juego. Mijaíl Moiséyevich Botvínnik, Vasili Smyslov, Mijail Tal, Tigrán Petrosián, Boris Spassky dominan la escena.

Surge en E. U. Bobby Fischer, quien se enfrenta contra Boris Spassky, por una bolsa de 250 000.00 dólares, disputado en Reikiavik (Islandia) en 1972, al cual se denominó «encuentro del siglo». Se celebró en plena guerra fría y fue todo un símbolo del enfrentamiento entre las dos superpotencias. El encuentro lo ganó Bobby Fischer.

Anatoli Kárpov se convirtió en campeón en 1975 ante Bobby Fischer quien renunció a defender su título. En 1985 pierde su título de campeón mundial ante Gary Kaspárov.

En 1992, hubo un cisma en la cumbre del ajedrez mundial que creó dos campeonatos del mundo, al separarse Kaspárov de la Federación Internacional.

Es conocido por sus enfrentamientos con computadoras y programas de ajedrez, especialmente tras su derrota en 1997 ante Deep Blue; esta fue la primera vez que una computadora derrotó a un Campeón del mundo en una partida con ritmo de juego de torneo.

El cerebro de los ajedrecistas es fascinante, es geometría pura. Pero en otros campos no son tan brillantes, algo pasa, no son exitosos en todo.

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Podcast

Dios y los escritores mexicanos. Adela Salinas.

Síntesis: gerardomorah

Sobre Dios.

1.- Es una idea o concepto de totalidad, orden y diseño.

2.- Es una experiencia de vida.

3.- Es algo que se siente.

4.- Es una comunión mística.

5.- Es una creencia particular o social.

6.- Es un acto de fe.

7.- Se experimenta con la meditación oriental u oración de quietud.

8.- Se experimenta con el proceso espiritual que inicia con el bautizo de fuego.

Ricardo Garibay. Agnóstico.

Sin fe la vida se convierte en un vacío. En México conocemos la atrición, que es el arrepentimiento del pecado por el temor al castigo, no el arrepentimiento por amor a Dios. Conocemos la atrición no la contrición. No hay un sólo templo en toda la República Mexicana dedicada a la Resurrección, que es la alegría de Cristo; todos los templos están dedicados al dolor, a la crucifixión, a la muerte.

Borges decía: “No hay nada y es necesario que no haya nada, porque si hubiera algo, la Resurrección, como la proponen los credos religiosos, la vida habría sido un fraude y la muerte también.

Elsa Cross. La experiencia de Dios mediante la meditación.

Lo definitivo no es una idea de Dios, sino una experiencia de Dios. Esa experiencia surge de la meditación. Mientras se siga pensando en el pecado, se sigue crucificando a Jesucristo. La culpa es estéril; es un sucedáneo muy primario del sentido de la responsabilidad. Si Cristo ya murió por la redención de todos los pecados, si abrió ya la puerta, ¿no sería mejor cruzarla de una vez, concentrándose no en lo que uno hace mal, sino en lo que hace bien, y en lugar de seguir viviendo, junto con la culpa, un Cristo crucificado, vivir un Cristo resucitado? 

Ikram Antaki. Agnóstica.

Creo que tengo una incapacidad ontológica para creer. “Observo, luego constato.” Mientras más pienso y envejezco, menos posible me parece dimitir el pensamiento en favor de la fe.

La ciencia te dice el cómo, no te dice ni el porqué ni el para qué. Podría algún día decirte desde dónde y hacia dónde, pero nunca las razones. La filosofía no responde, pregunta, responderlas es asunto de la vida.

Las religiones han sido inventadas por los hombres, las tragedias también. La fe no se discute, se tiene o no se tiene. La fe no ofrece argumentos, de lo contrario no sería fe. La religión ha sido nuestro invento. Dios y los dioses han sido nuestro invento. Qué terrible espíritu han tenido esos hombres que han inventado la eternidad del dolor. Qué pobre y triste Dios es ese que obligaría a sus criaturas a la eternidad del sufrimiento.

El asunto de la fe es mucho más noble que la religión. La religión es a la fe lo que hacer el amor es al amor: es decir, la fe es grande, la religión lo es menos.

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Salinas, Adela: “Dios y los escritores mexicanos”, primera edición, Editorial Patria S.A de C.V, México, 1997, 310 p.

…Y la tierra se hizo redonda.

Ikram Antaki

Síntesis: gerardomorah

Hasta el año 600 a. C., la tierra era plana como un plato, rodeada del mar, tenía encima una ensaladera de la que pendian las estrellas.
Cuando los barcos desaparecían en el horizonte era porque el mar era jorobado.
Anaximandro cambia el plato por un cilindro, en el cuál puede haber habitantes arriba y abajo.
Pitágoras, en el 530 a. C., cambia el cilindro por una esfera, por motivos estéticos, la esfera es perfecta, es una ideología estética. También serán esferas el sol y la luna.

Parménides en el 490 a. C., dice que el sol es una bola de fuego y la luna una bola de piedra.
En el lapso de 100 años, crearon la física, geometría, aritmética y geografía.
En el siglo 3 a. C., Erastótenes de Cirene, calculó la circunferencia de la tierra.
Aristarco de Samos, fue el primero que propuso el sistema heliocéntrico del sistema solar.
Hiparco de Nicea, elaboró un catálogo de las estrellas, e inventó la trigonometría.

Sin embargo, Aristarco fue echo a un lado por los alejandrinos y los dioses nuevamente se adueñaron de los cielos. La separación entre ciencia y religión se perdió nuevamente, ahora por quince siglos. Cuando los bárbaros germánicos llegaron a Roma, quedaba poco por destruir.

Copérnico, 1800 años mas tarde, descubre estos conocimientos, preservados por Bizantinos y Árabes.
La civilización cayó, dejó de progresar por todo ese tiempo.
Copérnico la retomó y siguieron Kepler y Galileo.

En 1492 Martín Behaim elaboró el primer globo terráqueo.

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Podcast

Sobre por qué no sacaba dieces.

Por: gerardomorah

Siempre supuse que una buena memoria  era el factor decisivo a la hora de resolver los exámenes, y que si no se tenía no había que preocuparse al fallar.

Olvidé que en una ocasión la maestra Alba, en sexto de primaria,  nos preguntó que significaba “Sufragio Efectivo”, la niña Gasca respondió por el grupo; se trataba de explicar con palabras propias un concepto. En otra ocasión, la misma maestra me preguntó cómo había resuelto un problema de matemáticas que nos puso otro maestro en otro salón; después de responderle alcancé a darme cuenta de que no razoné el problema planteado, que había respondido de manera mecánica y por ello erróneamente.

Es decir, un buen examen pone a prueba varios áreas del campo cognitivo, no todo es retención de datos o información; hay que aplicarlos a casos concretos; comprender ideas o conceptos; razonar con las herramientas que nos proporcionan; etc.

Pero eso no es todo, falta la voluntad, el esfuerzo, la constancia, el tesón, la casta, el emprendimiento del sujeto diecero.

Puedo suponer que algunos de ellos, de manera innata poseen esas características, algunos otros, las aprenden solos o alguien se las enseña.

Con esta reflexión lo que hago es constatar y valorar el esfuerzo que han hecho y hace cada estudiante, sea cual sea su calificación.

Sobre por qué una sociedad tiene más éxito que otra.

Por: gerardomorah

Se debe a una suma de factores:

1.- Los recursos naturales con que cuenta la zona  geográfica: agua, tierra fértil, etc.

2.- La religión de esa sociedad, se dice que los protestantes son mas proclives a la  tecnología y al progreso, y que los católicos son mas conservadores y conformistas. 3.- La cultura en el sentido de mayor o menor educación de la población.

4.- Instituciones que funcionen, como afirma James Robinson, con reglas claras y respetadas y con incentivos y oportunidades. Otros factores podrían ser:

5.- Un desarrollo histórico desigual en cuanto instituciones, en donde en unas sociedades se crean y desarrollan y en otras se copian de mala manera.

6.- Un desarrollo histórico desigual evolutivo, en el sentido por ejemplo del salto socio-político de los mexicanos en pasar en tres siglos de la conquista y colonialismo, al mundo moderno, es decir, sin experimentar siglos de evolución social, política, tecnológica, cultural, etc.

7.- La dispersión de fuerzas en vez de la concentración, por la división en grupos y por la falta de un común propósito y meta.

8.- Un continuo comenzar, cada gobierno quiere seguir un caminos personal, rehaciendo proyectos o cancelándolos o cambiando de denominación a instituciones que realizan lo  mismo.

9.- Vacíos o lagunas en los métodos o procedimientos, como una cadena con eslabones rotos, por ejemplo los campesinos que no progresan por malas prácticas en su labor. 10.- La tipicidad del liderazgo social fuera del cauce de los partidos.

11.- La corrupción de las ideas y actos políticos que no buscan el bien común.

12.- La falta de la entrega al trabajo para lograr un progreso común y una mejora socioeconómica.