El hombre ilustrado, de Ray Bradbury.

Por: gerardomorah

El narrador deambula por el campo y está preparando la comida cuando se le aparece un desconocido, quien cubre su cuerpo hasta el cuello en un día de mucho calor.

Invita comida al hombre que se busca trabajo y no tiene dinero, no puede permanecer mucho tiempo en un lugar y empleo debido a los tatuajes que cubren casi todo su cuerpo. La mujer que lo tatuó les llamaba ilustraciones porque cada grupo de imágenes representaban una historia distinta.

El hombre busca a la tatuadora, quiere que le borre todo lo que le hizo, después piensa matarla.

Esas ilustraciones tienen un efecto hipnótico para el que las contempla, de ser una serie de dibujos van adquiriendo profundidad primero y luego movimiento hasta comenzar a representar una historia. El efecto para todos es de espanto por eso lo echan de todas partes. Sólo una parte de su cuerpo no presenta imagen alguna, ese espacio está reservado para mostrarle el futuro al que observa.

ÍNDICE

Prólogo: El Hombre Ilustrado (Prologue: The Illustrated Man, 1951) La Pradera (The Veldt, 1950)

Calidoscopio (Kaleidoscope, 1949)

El Otro Pie (The Other Foot, 1951)

La Carretera (The Highway, 1950)

El Hombre (The Man, 1949)

La Lluvia (The Long Rain, 1950)

El Hombre del Cohete (The Rocket Man, 1951)

Los Globos de Fuego (The Fire Balloons, 1951)

La Última Noche del Mundo (The Last Night of the World, 1951) Los Desterrados (The Exiles, 1950)

Una Noche o una Mañana Cualquiera (No Particular Night or Morning, 1951) El Zorro y el Bosque (The Fox and the Forest, 1950)

El Visitante (The Visitor, 1948)

La Mezcladora de Cemento (The Concrete Mixer, 1949)

Marionetas S.A. (Marionettes, Inc., 1949) La Ciudad (The City, 1950)

La Hora Cero (Zero Hour, 1947)

El Cohete (The Rocket, 1950)

Epílogo (Epilogue, 1951)

18 historias al límite, que si bien se inscriben dentro de la ciencia ficción, su naturaleza es más sobre asuntos de la tierra llevadas al contexto de la ciencia ficción, es decir, los temas no necesitan de la ciencia ficción para existir, pueden hacerlo al nivel de la literatura fantástica.

El argumento es el siguiente: la tecnología no es primordial , ni el pensamiento o cultura del extraterrestre ni hay una filosofía o pensamiento interesterlar de los hombres ni ambiciones o esperanzas puestas en el universo. Tal vez la apreciación sea incorrecta pero eso sugieren las actitudes mezquinas, caprichosas y arbitrarias propias del humano de casa.

____

Bradbury, Ray:”El hombre ilustrado”, traducción: Francisco Abelenda, Ediciones Minotauro, Buenos Aires, 1951, Edición digital: Vicente Garrido R6 09/02.

 

Los mejores 201 libros para descargar gratis.

El virus y la pesadilla.

Por: gerardomorah

Como un relato de ciencia ficción, en donde un ser invisible y microscópico, pone al mundo al borde de un colapso financiero, de servicios de salud rebasados, de caos y situaciones dramáticas ante la incomprensión de qué es lo que se está enfrentando, un virus ha llegado, no en meteoritos ni por creación humana, sino mutando de un ser vivo a otro ser vivo.

Se dice que, en la guerra el más poderoso impone las condiciones, los ritmos, los términos en espacio y tiempo, el que da la tregua o extermina.

Durante el tiempo en que logre encontrarse la cura o tratamiento o vacuna, y que puede ser un año o año y medio; la contraparte, el débil, el cazado, la presa, deberá retroceder y encerrarse en sus fortificaciones, huir, esconderse, estar a la defensiva y en ensayo y error probar sus armas contra ese enemigo poderoso por desconocido y letal.

Como un castigo de la naturaleza, no del tipo de cataclismos por fenómeno natural, sino mediante otro ser vivo, llega un virus que enferma y mata indiscriminadamente, esto parece ser una respuesta a la violación de alguna regla, código, ley, o al abuso en contra de otros seres vivos o especies, o al atentado contra el planeta en su conjunto en términos de mancillar o ultrajar su misma esencia.

Pero ya antes ha sucedido esto, otros virus han tomado por asalto al género humano y lo ha puesto de rodillas, son ciclos al parecer, por lo reiterado.

Como un relato de ciencia ficción, podemos contemplar ciudades vacías, personas escondidas en sus casas, naves de guerra paralizadas, naves sin poder atracar en algún puerto, guerras suspendidas, crisis económicas, compras de pánico, animales que recorren las ciudades y playas vacías que antes les pertenecieron, conductas humanas que rayan en lo absurdo.

La guerra va a terminar, se llegará a un armisticio, es seguro, sólo quedarán las huellas de la guerra y los caídos.

Sobre el speculum orum.

” Los esclavos africanos fueron marcados con planchas calientes y retenidos con grilletes.”

” Ante las condiciones de pesadilla del viaje y el futuro desconocido que se extendía más allá, muchos africanos prefirieron morir. Pero incluso la elección del suicidio fue quitada de estas personas. Desde el punto de vista del capitán, su carga humana era extremadamente valiosa y tenía que mantenerse con vida y, si era posible, sin lesiones. Un esclavo que intentó morirse de hambre fue torturado. Si la tortura no funcionaba, el esclavo se alimentaba a la fuerza con la ayuda de un artilugio llamado speculum orum, que mantenía la boca abierta.”

” Era un instrumento con forma de tijera y cuando se insertaba en la boca cerrada forzaría a abrir las mandíbulas. En el costado del instrumento, había un tornillo que se podía girar para forzar lentamente la apertura de las mandíbulas. De esta manera, la tripulación podría obligar a los africanos a comer para que no murieran. Se podría decir que esta es una forma en que la tripulación pudo quitarles el poco poder y la defensa que los africanos tenían sobre sus mentes y cuerpos.

Fuente:

//http://umich.edu/~ece/student_projects/slavery/middlepassage.html

The Middle Passage

La letra F señala la tijera cerrada, la G y H las puntas abiertas. La I indica el tornillo mariposa girando y abriendo el compás de la tijera.

Caza de indios, de Grégoire Chamayou

Síntesis  y encabezados en negritas de gerardomorah

 Durante cerca de cuatro siglos, la conquista del Nuevo Mundo dio lugar, en todo el continente americano, a grandes cacerías de hombres: esclavitud y matanzas. Un fenómeno masivo, con perros especialmente adiestrados, cazadores profesionales, armas y cultura propia.

Durante más de tres siglos, los habitantes de São Paulo —los paulistas— tuvieron como principal fuente de ingresos lo que ellos llamaban descer indios: derrumbar indios. Estos bandeirantes, que estaban a la cabeza de pequeñas tropas armadas, dirigían los ataques contra las tribus autóctonas para capturarlos y venderlos como esclavos. El objetivo de la caza de adquisición era conseguir futuros esclavos. Eran cacerías y capturas.

Otro objetivo era la erradicación de la población para conquistar el territorio. No sólo fueron las enfermedades las que diezmaron a las poblaciones indígenas de las Américas, sino también una política de extrema violencia con un fin destructivo. En el siglo XIX, Schoolcraft explica que en América del Norte se mataba a los indios «como se cazan animales salvajes», así lo cita un entendido en cuestiones indígenas y declara sobriamente: «Los blancos llevan a cabo una guerra de exterminación».

Teoría sobre la presa.

 ¿Cómo se justifica una guerra contra un pueblo que no ha hecho nada, simplemente existir? Como indiqué anteriormente, cualquier tipo de caza de hombres presupone una teoría sobre su presa.

Juan Ginés de Sepúlveda y la inhumanidad.

 Cuando el humanista español Juan Ginés de Sepúlveda quiso encontrar fundamentos de la esclavitud de los pueblos indígenas en la razón, se refirió naturalmente a Aristóteles. Recordó el famoso texto sobre los esclavos por naturaleza y la caza como una rama del arte de la guerra.

Los indios, escribió, «son gente cruel e inhumana, ajenos a la vida civil y a las costumbres pacíficas. Y será siempre justo y conforme al derecho natural que esta gente sea sometida al imperio de príncipes y naciones más cultas y humanas, para que se beneficien de sus virtudes y de la sabiduría de sus leyes; así, se alejarán de la barbarie y decidirán llevar una vida más humana […] Si rechazan tal imperio, éste se le podrá imponer mediante la fuerza de las armas; dicha guerra será justa según el derecho natural». Y citó a Aristóteles: hay un «arte de la caza que conviene emplear no sólo contra los animales, sino también contra los hombres, quienes, habiendo nacido para obedecer, se oponen a la esclavitud».

Sin embargo, este retorno de antiguas teorías se produce en otro horizonte filosófico: el del humanismo cristiano. Y no ocurre sin algunos contratiempos. La tensión más fuerte surge cuando entra en contacto la teoría aristotélica de la dominación con la doctrina cristiana de la conversión. La primera se asienta en una concepción diferenciadora y de fijación de la desigualdad, la segunda, al contrario, profesa oficialmente el dogma de la unidad del género humano y de la igualdad universal.

Consciente de la dificultad que suponía, Sepúlveda intenta llegar a una conciliación, que se traduce en una revisión notable de la tesis de Aristóteles. La aportación consistía en lo siguiente: el sometimiento de los humanos de menor humanidad se llevará a cabo no sólo con el pretexto de la imperfección de su naturaleza,sino también con el objetivo de su humanización.

Este argumento de tipo civilizador rompía, por su dimensión dinámica, con la anterior teoría del esclavo por naturaleza. Igualmente, la guerra-caza, que en Aristóteles no era más que un simple medio de adquisición que dejaba intacta la naturaleza de las presas, en adelante se presenta como una forma de humanización. A pesar de que, en la práctica, volvía a tratarlos como animales: y no es la menor de las paradojas.

Pero Sepúlveda parecía dudar. En principio, los indígenas eran calificados de homunculi, literalmente hombres pequeños, hombres debilitados «en los que encontramos apenas huellas de humanidad»: una imperfección que los hacía incapaces de gobernarse a sí mismos y que, en consecuencia, instauraba el derecho de los europeos, más humanos, a mandar sobre ellos. Era el argumento de la humanidad superior del conquistador. Pero apenas había expuesto esta tesis de la humanidad deficiente de los indígenas, había ya pasado a otra: la de su inhumanidad moral. Ellos «devoran carne humana», practican «ritos monstruosos con la inmolación de víctimas humanas»: son muchos los crímenes contra natura cuya envergadura merece la exclusión de la humanidad. Dicha exclusión radical no le impedía en absoluto,pocos párrafos después, reconocerles, por otro lado, una esencia humana cuando se trataba de mostrar que la conquista era un instrumento privilegiado de la propagación de la fe: no se evangelizan animales.

«Apenas humanos», «inhumanos», «humanos»: los calificativos variaban completamente según se tratase de reconocer a los indígenas como imperfectamente humanos para dominarlos, perfectamente inhumanos para desterrarlos, o esencialmente humanos para convertirlos. Sin embargo, esta duda ontológica no hacía sino traducir, en el terreno filosófico, la triple relación de poder que trataban de aplicar en la práctica: la del amo de los esclavos, la del soberano y la del pastor. El problema era que estas formas diferentes de poder, aun cuando en la práctica se estuviesen fusionando en América, históricamente se habían dotado de discursos de legitimación heterogéneos.

Para justificar desde la teoría el nuevo derecho de conquista había que conseguir juntar dichos poderes en una unidad coherente.

Bacon y la inhumanidad.

 Estos elementos, en principio mal articulados, se convirtieron enseguida en una teoría unificada del poder colonial. Ésta fue enunciada de forma magistral por Bacon en 1622 en su Diálogo sobre la guerra sagrada. La puso en boca de Zebedaeus, el personaje «católico romano celoso» que encarna las posiciones del catolicismo fundamentalista de la época.

No sorprenderá que todo comience con Aristóteles: «Por su propio nacimiento, algunos seres han nacido para mandar y otros para obedecer». Pero esta tesis clásica inmediatamente se reinterpretaba en lenguaje jurídico-teológico. ¿Qué permite negar el derecho de una nación a autogobernarse? Para responder hay que «remontarse a la repartición original del gobierno», es decir a la Biblia, que proporciona, en una sola frase, la clave de los cimientos de la soberanía: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, y que domine los peces del mar, las aves del cielo y los animales de la Tierra».

Bacon/Zebedaeus, después de la victoria, estima que estas dos ideas —el hombre a la imagen de Dios y el imperio del hombre en la Tierra— pertenecen a lógicas que están relacionadas: «La dominación está fundada únicamente en la imagen de Dios». Como consecuencia de esta teoría icónica de la soberanía, basta con que los hombres se alejen de la semejanza divina para que pierdan todo el poder. El derecho de soberanía queda condicionado al imago dei: «Desfigurad la imagen y destruiréis el derecho». Pero ¿cómo reconocer esta desfiguración? La imagen de Dios tiene como equivalente conocido la «razón natural». Los pueblos «desfigurados» son, por tanto, aquellos cuya forma de vida difiere de las normas de vida razonables. Tal separación supone no sólo la pérdida de su soberanía, sino también el destierro de sus naciones: «Nosotros podemos ver que hay naciones de nombre, que no son naciones de derecho sino simplemente multitudes, un enjambre de personas. Igual que hay personas fuera de la ley y proscritas por las leyes civiles de diversos países, hay naciones fuera de la ley y proscritas por la ley de la naturaleza».

Asistimos aquí a la unión de dos nociones que hasta entonces sólo habíamos visto en el modo de la yuxtaposición. En Sepúlveda, por un lado, los indígenas correspondían a un concepto de esclavo por naturaleza y, por el otro, eran proscritos de la ley común por la inhumanidad de sus costumbres. De modo que se observa una separación entre la imagen de Dios y la ley natural que se convierte en el contenido de un concepto revisado del esclavo por naturaleza.

Ambas nociones quedan enlazadas de manera que la primera se define con la segunda: son siervos por naturaleza aquellos que se alejan de la definición teológico-jurídica de la naturaleza: una discordancia que los sitúa fuera de la ley.

Esclavos y desterrados, dominados y proscritos, fuera de la ley y sometidos: estas categorías, heredadas de dos regímenes distintos de racionalidad política, se estaban fusionando. Pero esta refundación nocional expresaba, aún, la combinación de las prácticas correspondientes: caza de esclavos y caza de hombres lobo, caza de adquisición y caza de exclusión, caza de dominación y caza de erradicación; todas se combinaban durante la conquista del Nuevo Mundo.

Esta síntesis categorial correspondía a la construcción de un nuevo concepto de presa que otorgaba a los pueblos la noción de «enemigos comunes del género humano», que hasta ahora se reservaba a los piratas. Era un gesto de proscripción del enemigo, identificado con las naciones contra natura. Los indígenas, como eran antropófagos, habían «proporcionado a los españoles una justificación para invadir su territorio —que puede ser confiscado, confiscado por la ley de la naturaleza— y someter o expulsar a sus habitantes». Se retomaba así el esquema de la exclusión pastoral, pero haciéndolo extensible a escala mundial, para construir con él la matriz teórica de una caza universal de los proscritos de la humanidad.

Según esta redefinición, la presa ya no es considerada inferior por naturaleza, sino naturalmente situada fuera de la ley. Ahora bien, si la primera caracterización permite su esclavitud, la segunda impone su erradicación. Replanteado sobre una base tal, el imperialismo naciente recibía un poder de hostilidad absoluto de iure, que podía satisfacerse con la conquista, pero que podía llevarse incluso a la masacre.

El discurso de Zebedaeus finalizaba con la llamada a una coalición guerrera de las naciones civilizadas: «Nosotros […] cristianos, a quienes se nos ha revelado […] que todas las generaciones del mundo descienden de dos mismos individuos: nosotros, os digo, debemos reconocer que ninguna nación es totalmente ajena a otra». Citando a Terencio —«soy humano y nada humano me es ajeno»— el personaje continuaba: «Si existe tal liga o federación tácita, tiene sin duda un fin. […] Va dirigida contra las hordas de quienes han degenerado totalmente las leyes de la naturaleza, que tienen en su cuerpo y en la constitución de su estado algo de monstruoso, y que […] pueden ser señalados como enemigos y motivo de protesta del género humano, y considerados como escándalo y deshonra de la naturaleza humana. Todas las naciones deben enfrentarse a tales individuos, eliminarlos»

El texto es sorprendente no sólo por su violencia, sino también por lo que representa como una contradicció  en los fines; reclamar máxminas fundamentales del humanismo para hacer un llamamiento a la sumisión guerrera de los pueblos de una humanidad degenerada. Ello supone un problema; el de la relación entre humanismo y caza de hombres, ya que ésta se justifica totalmente en esta terminología.

El humanismo según Carl Schmitt.

 Carl Schmitt intentó mostrar que esta tensión no era más que una apariencia. Se pasaba, en la historia de la guerra justa, de un argumento derivado de un concepto particular de humanidad, la humanidad superior del conquistador, un argumento de inspiración aristotélica, a otro: el de una humanidad absoluta, que proclama la exclusión de los enemigos, que a partir de ese momento son abandonados a la inhumanidad y susceptibles de ser sometidos a una violencia sin límites. El humanismo conlleva una exclusión homicida: «Pufendorf […] aprueba la afirmación de Bacon que dice que algunos pueblos son “proscritos de la naturaleza misma”, como, por ejemplo, los indígenas porque comen carne humana. De tal manera que los indígenas de América del Norte han sido totalmente exterminados».

En “El nomos de la Tierra”, Schmitt iba más allá y añadía, a propósito de las ideas de Sepúlveda y de Bacon, que «el hecho de que fueran precisamente los humanistas y humanitarios quienes ponían por delante tales argumentos inhumanos no es una paradoja en absoluto». Existiría, de hecho, una «fuerza de escisión discriminatoria en la ideología humanitaria», en virtud de la cual la invocación política de lo humano implicaría necesariamente la denominación de lo inhumano como su doble hostil. Luchar en nombre de la humanidad supondría necesariamente deshumanizar a los enemigos en una lógica que lleva al exterminio.

Pero la tesis de Schmitt que aquí subyace consistía en decir, reformulando de manera sutil una vieja cuestión de la crítica reaccionaria de los Ilustrados que tomó prestada a su maestro Donoso Cortés, que «la pseudo-religión de la humanidad absoluta abría el camino del terror inhumano». Paradójicamente, sería la ideología universalista del humanismo la que conduciría a la masacre de los indios, convirtiéndose también en la matriz de todas las lógicas de genocidio posteriores, de las que tendría in fine la responsabilidad histórica. Una manera de transformar el argumento y rescatar de paso el nacionalismo y el racismo de sus tendencias mortíferas propias: tema que, desarrollado en 1950 por un antiguo nazi, adquiere su sentido histórico.

La habilidad táctica de Schmitt consiste en disfrazar su crítica reaccionaria tradicional del humanismo en crítica del imperialismo: la masacre de los indios, que aquí se presenta como una consecuencia lógica de la «ideología humanitaria», lo que supuestamente proporcionaría a su tesis una primera confirmación histórica.

Ahora bien, además de que su análisis pueda ser tachado de anacrónico —en efecto, ni Sepúlveda ni el personaje que Bacon pone en escena en el papel de un «católico celoso» se parecerían ni de lejos ni de cerca a los partidarios de una filosofía secularizada de la humanidad absoluta—, Schmitt comete un error significativo: al contrario de lo que escribe, Pufendorf, lejos de darle la razón a Bacon/Zebedaeus, lo contradice explícitamente: «Yo tampoco podría legitimar lo que dice el famoso Bacon, canciller de Inglaterra: que una costumbre como la que tienen los americanos de inmolar hombres a sus falsas divinidades y comer carne humana es suficiente para declarar la guerra a tales pueblos, como si estuviesen proscritos por Naturaleza».

Más interesante aún es la razón de dicho rechazo. Barbeyrac, quien comenta el texto, lo explica de la siguiente manera: si Pufendorf niega el argumento basado en la inhumanidad de las costumbres del enemigo es porque «excluye tácitamente, del conjunto de causas legítimas de la guerra, el castigo de acciones criminales que no afecten a uno mismo».

Lo que se cuestionaba no era tanto el humanismo cristiano, espacio general compartido —ya lo veremos— por todos los protagonistas del debate en esta época, como la expansión de una cierta lógica penal en el derecho de la guerra.

Tanto para Sepúlveda como para Bacon, el universalismo del humanismo cristiano representaba el papel de operador/conductor de la generalización, a escala mundial, de las formas de proscripción inscritas dentro del poder de castigar, y todo ello para sentar las bases de una soberanía imperial que se presentaba como policía de la humanidad: el enemigo se presentaba como un criminal y la guerra se justificaba como castigo. Pero el problema de la criminalización del enemigo en la teoría de la guerra se unía, además, al de la proscripción del fuera de la ley, a su deshumanización en los mecanismos de exclusión soberana.

Por este motivo, una crítica radical de la criminalización del enemigo no puede obviar una crítica previa de la hostilización del proscrito en la filosofía penal. Ahora bien, si el humanismo puede servir para justificar la deshumanización del condenado, históricamente también ha servido de base a la crítica de la penalización, comenzando por la crítica de la pena de muerte y oponiendo a la deshumanización del condenado la humanidad imprescriptible de su persona. Precisamente este tipo de uso conflictivo del concepto de humanidad es lo que Schmitt tiende a obviar en su argumentación: hace como si el discurso humanista se redujese a su componente imperialista. Dicha amalgama es, sin duda, necesaria para la demostración política que intenta realizar, pero le lleva —y éste es el punto principal— a mutilar la dialéctica del humanismo que él mismo señala, a aportar una versión incompleta de éste, incapaz de dar cuenta de la complejidad de sus usos históricos.

El humanismo según de Las Casas.

 En efecto, cuando Las Casas refuta a Sepúlveda, se niega a calificar a los indios de «animales privados de la razón humana, a quienes podemos cazar y que pueden ser objeto de una batida como si fuesen animales salvajes», lo hace también —aunque de manera, sin duda, más consecuente— en nombre de los principios del humanismo cristiano: «El Cristo quiso que su único precepto se llamase “caridad”, debida a todos sin excepción: “No hay aquí ni griego, ni judío, ni circunciso ni incircunciso, ni bárbaro ni escita, ni esclavo ni libre […]” En consecuencia, aunque el filósofo [Aristóteles], ignorante de la verdad y la caridad cristiana, escriba que lo más sabio es cazar a los bárbaros como si fuesen animales salvajes, no entendemos para nada por qué los bárbaros deberían ser asesinados o sometidos como mulas a un trabajo agotador, cruel, pesado y duro, y para ello ser perseguidos y capturados por el más sabio. Enviemos a paseo a Aristóteles, porque de Cristo, que es la verdad eterna, recibimos la orden siguiente: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”».

Bajo la pluma de Las Casas, la humanidad deja de ser un atributo que puede monopolizarse en esencia («nosotros somos verdaderos humanos») y se convierte en una máxima de conducta incondicional asociada al principio de caridad: para encarnar la humanidad no basta con ser humano, hay, además, que actuar humanamente.

El variable concepto del humanismo.

 Lejos de aparecer como una determinación excluyente, la humanidad se define, por el contrario, de un modo dialéctico mediante el rechazo de esa exclusión: es inhumano aquel que excluye a otros hombres de la humanidad. En razón de esta redefinición racional, la implicación política del concepto de humanidad conlleva en este caso consecuencias estrictamente opuestas a las precedentes. La deshumanización teórica y práctica del enemigo no es más que uno de los usos políticos posibles del concepto de humanidad, pero no el único.

Así, no era el «humanismo» el que conducía, por una suerte de necesidad lógica, a la masacre, pues el «humanismo» también se oponía a ella. Que la humanidad sea un concepto político cargado de fuerzas contradictorias es lo que hace que tenga interés histórico. También es lo que explica que haya podido ser utilizado por ambos bandos en el debate sobre la colonización de América: tanto por los partidarios de la conquista violenta que apelaban a una caza de indios en nombre de la humanidad, como por los defensores de los indios, que la condenan en nombre de la misma humanidad.

Excepto si se ahonda en el idealismo del concepto, hay que considerar el humanismo como lo que es y fue, es decir, no como un sujeto unificado de la historia, sino como una arena de debate, una lengua común en la que se podían formular posiciones antagonistas. Por lo demás no es un gran descubrimiento: un mismo discurso puede ser utilizado e invertido en ambos lados de la línea de frente, y tomar, según las fuerzas que se apoderan de él, sentidos políticos contradictorios.

Merleau-Ponty  expresa que los conceptos o «valores» no se pueden calcular haciendo abstracción de aquellos que los poseen, que sus efectos políticos no se derivan analíticamente de su definición, sino que están sujetos a reinterpretaciones por parte de fuerzas en conflicto, cuya confrontación es la única que otorga a los conceptos su significado político, es decir, su posición. Ello implica, en cuanto al método se refiere, no atenerse al análisis abstracto de los principios, sino saber discernir entre sus usos y elegir a los hombres «con quienes uno pretende asociarse».

Ahora bien, la amalgama y la indiferenciación es precisamente lo que fingió ignorar Schmitt. Como consecuencia, su análisis prohíbe tener en cuenta no sólo la pluralidad de las versiones del humanismo político, sino también las complejas maniobras de reapropiación conflictiva a las que este discurso puede prestarse. La reducción del universalismo a su faceta imperialista intenta de hecho rechazar —y en ello se ha cifrado siempre el interés que en ellos tenían las críticas reaccionarias— sus usos libertadores.

Para decirse y pensarse, la inmensa caza de hombres del Nuevo Mundo tuvo que asociar las tres grandes causas del poder cinegético legadas por la tradición: los indígenas fueron a la vez adquiridos como esclavos, sometidos como súbditos y proscritos como los fuera de la ley.

Pero, lejos de ser la consecuencia lógica de un humanismo político unívoco, esta violencia fue, de forma mucho más prosaica, la manifestación —pero ya veremos que no fue la única— de un vasto y brutal movimiento de apropiación económica, una sed ardiente de oro y conquista.

páginas 39 – 55

_____

Chamayou, Grégoire: “Las cazas del hombre, el ser humano como presa desde la Grecia de Aristóteles a la Italia de Berlusconi”, traducción de María Lomeña Galiano, errata naturae, ebook, Austria, 2012.

Algo sobre la inteligencia artificial.

Por: gerardomorah

Ikram Antaki , hace cuarenta años, decía que era imposible leer todos los libros existentes, por lo tanto había que elegir leer los más importantes.

En la actualidad, con la llamada inteligencia artificial naciente, es posible que las máquinas puedan revisar millones de textos de todo tipo, buscado patrones determinados. Logrando lo que no puede hacer un sólo hombre o un grupo de ellos en poco tiempo.

1.- Programas que han creado nuevos platillos culinarios, descubierto nuevos materiales, nuevos tratamientos médicos, nuevos antibióticos.

2.- Máquinas con inteligencia artificial se están automatizando en un contexto de interacción social, autos que se conducen por sí solos, asistentes virtuales o robots recepcionistas que interactúan con las personas y prestan un servicio informativo.

3.- Programas de autoaprendizaje jugadoras de ajedrez, o el go chino, que son imbatibles ante humanos, pero están limitados un número de reglas finitas sobre un sin fin de posibilidades.

4.- Programas que han dado un salto mejorando la funcionalidad estadística o de cálculo o promedio o discriminación relevante, con lo que en diagnóstico médico por ejemplo son sorprendentes.

5.- Programas que realizan pinturas o crean música.

6.- Programas de reconocimiento facial o reconocimiento de objetos.

El término inteligencia se ha dado originalmente a los seres vivos que logran resolver problemas en un ambiente de naturaleza total para prolongar su existencia. Una máquina no está viva, no tiene problemas con la naturaleza e ignora qué es prolongar la existencia. Es funcional para lo cual fue creada, su energía no depende de ella, es ajena o extraña a la naturaleza del mundo de vida, no tiene un mínimo de conciencia de que debe subsistir y propagarse.

La inteligencia artificial, por ahora y en términos generales, es en realidad una herramienta humana, una prolongación de sí misma; su corazón son los algoritmos de aprendizaje y los paradigmas de redes neuronales artificiales que implementan un proceso cognitivo no humano.

Esta “inteligencia” puede estar corriendo de manera paralela haciendo descubrimientos que no haría la reflexión humana, por seguir otros caminos, emplear otra lógica, una potencia desconocida. En ese sentido sería un punto de inflexión sobre la solución de problemas de manera atípica. Con lo cual, verdaderamente adquirirían un valor propio, y un papel protagónico como emisores de oráculos a los problemas más complejos que se le planteen. En ajedrez suele consultarse algún módulo cuando hay alguna duda sobre la fuerza de una jugada.

Esta llamada “inteligencia artificial” está resolviendo problemas y dando soluciones o respuestas o creando entornos que antes no existían o no habían sido considerados o pensados por seres humanos. Han generado algunos productos por sí mismos. En cierto sentido es como una “piedra filosofal” que transforma lo ordinario en extraordinario.

El siguiente paso es lograr que una máquina con inteligencia artificial, perciba su entorno y luego lo interprete, le dé un sentido y con ello genere una respuesta que le lleve a mantenerse inclusivamente en su entorno. Es decir, que cobre un mínimo de conciencia del mundo exterior y de cómo conducirse a sí mismo dentro de ese mundo para lograr permanencia. Que pueda resolver sus propios problemas y no los programados.

Deeper Blue se convirtió en la primera computadora en derrotar a un campeón de ajedrez del mundo vigente, Kaspárov, en mayo de 1997, en un encuentro con ritmo de juego de torneo estándar. Pero Deeper nunca lo supo.

Algo sobre el edicto de insepultura para Polinices, decretado por Creonte.

Etéocles, Polinices, Antígona e Ismene son hermanos y son hijos de Edipo, Creonte es su tío.

Después de la muerte de Edipo, Etéocles y Polinices deben compartir el trono en años alternos, sin embargo Etéocles no cumple y Polinices arma un ejército extranjero para invadir la ciudad. En un combate cuerpo a cuerpo los dos hermanos mueren al pie de la muralla.

Creonte Regente de Tebas expresa: “Etéocles defendió la ciudad. Polinices, vuelto del destierro quiso quemar a fuego la tierra de sus padres y a los dioses de su linaje”.

“Todo aquel que tenga buenos sentimientos para la ciudad, recibirá honores tanto en muerte como en vida”. “Jamás obtendrán los malvados mayor honor que los justos”.

Creonte proclama mediante heraldo: “A Polinices, que nadie le dé sepultura ni lamento funerario; se le ha de dejar privada de llanto e insepulto”. “Que su cuerpo sirva de pasto y escarnio a perros y aves de rapiña”.

____

La obra es: Antígona, de Sófocles. Tragedia sacra griega.

No es objeto de este estudio contar la historia sino únicamente el acto jurídico de Creonte: la prohibición de sepultar a Polinices por considerarlo traidor a su patria.

1.- La esfera de acción del poder público invade el ámbito de lo familiar en sus usos y constumbres.

2.- La insepultura atenta contra la dignidad del cuerpo muerto.

3.- La sanción trasciende al individuo en vida y se prolonga en su muerte.

4.- La sanción trasciende al individuo y se prolonga a su familia o clan o tribu.

5.- El que crea, publica y ejecuta el edicto es la misma autoridad.

6.- El tipo penal es de odio del poder político sobre un individuo específico por un acto o hecho.

7.- La insepultura es un agravio permanente y no resuelto para la familia o grupo al que pertenece.

8.- El edicto se basa en un abuso del poder, le subyace una idea irracional, coloca a un tercero en una paradoja, la violación al edicto es la desobediencia civil. Cualquiera de las alternativas es trágica.

___

Sófocles: “Antígona”; Traducción e introducción Luis Gil, Texto: La Desobediencia Civil Jordi Balló y Xavier Pérez,  Penguin Random House, ebook, Barcelona, 2015.

Lytras nikiforos antigona polynices Wikipedia

Publicidad en volantes arrojadas por avionetas, setentas.

publicidad agua dulce

De niño pude observar que una forma de publicidad empleada era la de lanzar volantes mediante pequeñas avionetas.

Alguien me comentó que lanzaban volantes y bolsitas. Era increible escuchar el motor de esas pequeñas naves y luego ver la estela de papelitos (a la distancia) que iban arrojando y que despertaban la curiosidad sobre qué decían esos volantes.

Tal vez promocionaban eventos artísticos, circences, la inauguración de algún establecimiento comercial, algún producto comercial, etc.

 

El movimiento inquilinario de Veracruz 1922.

Octavio García Mundo.

Prefacio.

“El texto no trata del Sindicato Revolucionario de Inquilinos (1922-1935 aproximadamente), sino sólo estudiar su fase propiamente anarquista, esto es, de la fundación del Sindicato en febrero de 1922, a los acontecimientos que culminan con la matanza del 6 de julio del mismo año.

El análisis está enfocado a comprobar la siguiente hipótesis: la filiación anarquista del movimiento inquilinario veracruzano permitió y propició su manipulación por el poder regional que en el sur representaba Tejada, en oposición al gobierno central. De tal manera que el fracaso del movimiento, en tanto que no obtuvo sus metas últimas, es producto de una triple circunstancia:

1.- La falta de perspectiva histórica al no tomar en cuenta los contenidos de la revolución democrática-burguesa de 1910;

2.- La oposición existente, por razones ideológicas y de poder político, entre el gobierno de la República (a la derecha de la revolución, bajo la presidencia de Álvaro Obregón) y las tendencias populistas-reformistas que en el sur representaba, entre otros, el gobernador de Veracruz, Adalberto Tejeda, y

3.- Como consecuencia de sus características anarquistas, el movimiento incurrió en el caos táctico y careció de una directriz política definida y de una estrategia estricta.”

____

Entre 1900 y 1910 el puerto de Veracruz sufre uno de los más importantes incrementos de población, pues pasa de 29 164 a 48 633 habitantes, o sea, más del 65%. Este aumento de población propicia la especulación de los casatenientes quienes elevan el valor de las rentas hasta en 500%.

Las protestas que se dan de 1912 a 1922 se dan todavía dentro de una tradición de la legalidad, que respeta el orden establecido.

En 1922 se empieza a manifestar otros tipos de protesta en los que se hace presente la mano de los futuros dirigentes del movimiento inquilinario, pues de las protestas individuales se pasa a las colectivas como la del Sindicato de Cargadores y Abridores del Comercio, ante el Ayuntamiento, en enero de 1922.

El gobernador del Estado de Veracruz, Adalberto Tejeda, poseía gran fuerza política -fue dos veces gobernador del Estado-; tenía el apoyo de los gobernadores “socialistas” del Golfo de México, y estaba ligado al general Plutarco Elías Calles. El grupo político de Tejeda luchaba por el poder contra el grupo de Obregón, por esto apoyaba los movimientos sociales que desprestigiaban y causaban problemas a la política procapitalista de Obregón.

Cuando el movimiento inquilinario es reprimido por Obregón, Tejeda dictará la Ley de Inquilinato de 1923, no para solucionar el problema de los inquilinos -ya que con los años perderá su vigencia-, sino sólo como medida reformista.

_____

Para el 30 de junio el Sindicato ya ha tenido una escisión tumultuaria y contundente. Desde el inicio hubo dos tendencias en la Dirección del Sindicato. La anarquista de Herón Proal (mayoría) y la del recién creado Partido Comunista, con José Olmos.

­­­_____

García, Mundo Octavio: “El movimiento inquilinario de Veracruz 1922”, 1ª ed., Editora del Gobierno del Estado de Veracruz, México, 1976, 251 p.

Algo sobre la cura del espanto.

I

Síndrome cultural

Síndrome cultural es un término de antropología médica referente a un síndrome psicosomático que se reconoce como una enfermedad que afecta a una sociedad o cultura específica. Por lo general no existe una alteración bioquímica, orgánica o funcional de los pacientes. La enfermedad no se encuentra presente en otros grupos sociales y culturales distintos al lugar en donde ha sido detectada, aunque sí puede haber experiencias que tengan similitudes.

Fuente:

Wikipedia:

//https://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADndrome_cultural

____

II

Medicina tradicional mexicana. Síndromes de filiación cultural (algunas enfermedades tradicionales) Caída de mollera, Empacho, Susto, Pérdida del alma, Mal de ojo.

Fuente:

//http://sic.gob.mx/ficha.php?table=frpintangible&table_id=63

____

III

Teoría del síndrome susto o espanto.

Brenda García G.

Medicina Tradicional Mexicana.

La consecuencia de esta enfermedad es la pérdida de la entidad anímica, del alma o tona. El susto o espanto puede ser ocasionado por una fuerte impresión o un episodio traumático que amenaza la integridad física o anímica de una persona, como un choque, caída, pelea, animales peligrosos, hechos sobrenaturales; lo cual provoca desajustes orgánicos y anímicos.

La nosología del espanto ha llamado la atención de los investigadores por tres motivos:

1.- Por la frecuencia que es reportado.

2.- Por sus características.

3.- No sólo se da en México, la identifican en otros países.

Algunos tipos de susto son:

1.- Susto por chaneques al faltar el respeto a la naturaleza.

2.- Susto por agua, por caer en algún tipo de cuerpo de agua, poza, arroyo, río, etc.

3.- Espanto de sueño, cuando dormida y soñando se asusta la persona o niño.

Sintomatología:

1.- Falta de apetito.

2.- Palidez de tegumento.

3.- Mirada apagada.

4.- Depresión.

5.- Sueño al mediodía e insomnio durante la noche.

6.- Diarrea y vómito.

7.- Ausencia de pulso.

Hay una idea de que la sangre nos habla y nos da mensajes, por eso la interpretación del pulso con su intensidad, rapidez y localización, es primordial.

De acuerdo con cada región hay usos y técnicas distintas, en general se realiza lo siguiente:

1.- La persona es recostada es una superficie cómoda y segura, de día, pueden cubrir su ojos con un paño.

2.- Se le interroga para averiguar el origen del susto o espanto.

3.- Se investiga la sintomatología.

4.- Se miden las pulsaciones a la altura de la muñeca, vena carótida en el cuello, o vena donde se extrae la sangre en el antebrazo.

Casi todos recurren a sobadas, también se usan hierbas medicinales en barridos sobre el cuerpo del paciente, te medicinal o vino.

Todos finalizan con un llamado por su nombre al alma de la persona para que regrese y se sienta segura y a salvo, pueden emplearse oraciones cuando se llama al alma.

De manera complementaria resulta ideal un baño con plantas aromáticas o temazcal.

Fuente:

// https://www.youtube.com/watch?v=lCwV9QUJ38U

_____

IV

Tipos de plantas medicinales empleadas en el tratamiento de la cura del espanto.

“Herbolaria Mexicana, Francisco Saravia Rodríguez, Fitoterapeuta”

El espanto no sólo es un síndrome cultural mexicano, también se presenta en algunas poblaciones indígenas norteamericanas, y en otro países latinoamericanos como Argentina, Bolivia, Colombia, Guatemala y Perú. Otros países, Filipinas, la India, China, Taiwán.

En un texto de 1987 se mencionan 124 plantas medicinales para tratar el susto, pero de ellas sólo 12 son constantes, entre ellas:

1.- Pericó.

2.- Ruda.

3.- Huele de noche.

4.- Mirto.

5.- Romero.

6.- Pirul.

7.- Sauco.

8.- Albahaca.

9.- Toronjil, morado, blanco, azul, rojo.

10.- La hierba de la mula.

Algunas son desparasitantes, sedantes, calmantes nerviosos, hipotensores, antiespasmódicos, antitusígenos, hipoglusémiales.

Un té puede ser con canela, flor de manita y te de tila.

Fuente:

// https://www.youtube.com/watch?v=yEU5gmUBH3c

_____

V

Procedimiento de Sobamiento para la Cura del Espanto.

1.- Preguntar sobre el origen del susto, cómo se está de apetito, si hay tristeza, el nombre del paciente.

2.- El paciente se tiende boca arriba en posición supina en la superficie cómoda. Con una hierba medicinal se le restregan las sienes, se frota el entrecejo minuciosamente. Con una loción se da masaje a la mejillas en dirección a la nuca; se levanta la nuca y se masajea hacia arriba con movimientos relajantes, luego de manera repentina y firme se truena el cuello hacia el lado derecho, se repite el masaje relajante y nuevamente de manera repentina y firma se truena el cuello hacia el lado izquierdo.

3.- Con una loción sobamiento muy firme en las muñecas de ambos brazos, tomando el pulso durante un buen momento. Son talladas las palmas de la manos y tronados los dedos.

4.- Con una loción frotamiento muy enérgico del vientre a la altura de los intestinos de manera lateral durante largo tiempo, puede estar enredada la bilis.

5.- El paciente se tiende boca abajo en posición prono. Con una loción se presionan los costados de la columna, son doblados los antebrazos sobre la espalda, son presionadas las plantas de los pies, y dobladas la piernas y tronados los dedos de los pies.

6.- Es el momento de llamar mediante oración, diciendo su nombre y arrojando con fuerza un puñado de loción sobre pecho y espalda, al alma del paciente, para retornarlo a su cuerpo.

7.- Finalmente se le da a beber medio vaso de vino carmelita al paciente.

8.- Debe de arroparse muy bien el paciente.

9.- Se le paga los honorarios al curandero.

Algo sobre la conciencia IV.

Por: gerardomorah

UNO

Iniciamos haciendo una comparación con un aparato reproductor Walkman; la cinta es la realidad, la música el pensamiento, y el cabezal la conciencia.

Distinguimos aquí, es este primer momento, que el pensamiento es el lenguaje de la conciencia, y que el pensamiento es de muchos tipos. En tanto que la conciencia tiene como tarea interpretar la realidad.

Después, consideramos que el pensamiento es el lenguaje del yo, y que la conciencia es un ámbito contextual perceptual que nos ubica en la realidad; es un tamiz o filtro que capta porciones de realidad.

Parte de la complejidad del término “conciencia” se debe a que nos referimos con una misma palabra a varios temas.

DOS

Vamos a sugerir cuatro niveles de conciencia:

1.- Como decodificador de la realidad que percibimos a través de los sentidos naturales.

2.- Como autoconciencia de la percepción de uno mismo. De principios, valores, aptitudes, defectos, debilidades, capacidades, incapacidades, fuerza, voluntad, parte oscura, nobleza o miseria humana, etc.

3.- Como reorganizador de la percepción o reinterpretador de lo percibido. ¿Cómo? con un bagaje valorativo ético.

4.- Como metaconciencia capaz de percibir o concebir nuevas realidades, imaginarlas, crearlas, predecirlas, intuirlas.

TRES

La conciencia en el primer nivel: tiene las siguientes características:

1.- Es un interruptor.

2.- Es una conexión entre la realidad y la mente.

3.- Es un estado permanente de alerta.

4.- Es una herramienta para decodificar los datos externos.

Pero es una conciencia primaria. No tiene contenidos éticos ni morales, es un mecanismo neurológico que realiza determinada función. En el retraso mental existe y permite cierta funcionalidad de la persona. En el delirio existe pero no puede procesar la percepción, no puede saber si está de pie o acostado, si las alucinaciones son parte de la realidad. En la locura, la conciencia tal vez percibe lo interno en vez de lo externo.

Esta conciencia primaria es la que opera cuando la gente saquea los camiones que van cargados de mercancías y sufren volcaduras; la que permite la crueldad de los asesinos; la que funciona en la mayoría de los delincuentes. La de los políticos, militares, policías.

Es la que tiene todo ser vivo y que utiliza para sobrevivir.

La conciencia en el segundo nivel:

1.- Es un espejo más o menos fiel de uno mismo.

2.- Nos ubica en nuestro entorno, y busca explicar lo que nos acontece existencialmente.

3.- Nos da una pauta de cómo proceder en una determinada situación difícil, atendiendo a la imagen que de nosotros tenemos.

4.- Es el área del eureka, del touchée, y de su manifestación resultante de albricias.

Es de tipo horizontal, es decir, convive con cualquier otro nivel vertical de conciencia.

La conciencia en el tercer nivel:

1.- Más allá de la decodificación de la percepción, está la reorganización de la interpretación mediante ideas, juicios, valoraciones éticas y morales, con conocimiento formal, con visión ontológica y teleológica.

2.- Con candados de conducta o comportamiento adecuado a las normas socialmente establecidas.

3.- Con compromisos externos de buena conducta.

La mayoría de las personas mantienen este nivel de conciencia. Es una percepción  cultural.

La conciencia en el cuarto nivel:

1.- Conciencia de otro nivel para ver más allá de lo existente, de lo perceptible, y capaz de crear nuevas realidades, nuevos mundos o nuevas etapas del mundo. Descubriendo otras dimensiones de la realidad.

2.- Permite la elaboración de teorías complejas y la solución de problemas sin resolver durante mucho tiempo.

CUATRO

Reformulamos que:

La conciencia: Es una construcción sistémica multinivel que se desarrollo desde la niñez y se perfecciona; no coincide con el yo, sino que es un ámbito que rodea a el yo. Procesa la lectura de las percepciones externas e internas. Realiza una actividad en tiempo real. Sólo opera durante la vigilia.

El yo es la identidad, una construcción sistémica esencial del ser, que centraliza todo y se proyecta desde los primeros recuerdos hasta el presente de manera continua. Se desarrolla con el aprendizaje y la experiencia y la cultura y el tiempo. Se perfecciona con el mundo de vida. Y está presente en la vigilia y en el sueño y en el delirio; es continuo. Su proceso de desarrollo es largo, desde la individuación o separación de la madre, hasta ir adquiriendo las herramientas lógicas y emocionales que le serán particulares a ese ser.

El pensamiento es un hilo continuo de palabras, luz continua de imágenes, ondas continuas de sonidos, mar de emociones, cadena de impulsos, etc. Puede operar en la conciencia y en la inconciencia. En la cordura y en la locura.

El pensamiento musical es con sonidos, el pensamiento místico es con emociones. Los animales deben pensar sus conductas, el gusano al detectar un peligro, decidir si se esconderá, correrá, arrojará al vacío o enfrentará el peligro. Sus pensamientos tal vez sean pulsos o impulsos.

CINCO

Consideramos que:

Imaginemos ahora un cubo con figuras geométricas para encajar, las figuras cuadradas que encajan con los moldes cuadrados son reconocidas y decodificadas. Podemos decodificar objetos, personas, sentimientos, actitudes, etc. Pero lo decodificado no se agota en el ámbito de la conciencia, es decir, no queda estancado en está área  que a mi parecer es una herramienta cognocente, sino que este ámbito está atravesado por un eje primordial, el de la identidad personal, el yo desarrollado con el temperamento y la personalidad. La conciencia decodifica y entrega la información al yo, quien decide las repuestas.

El primer indicio de nuestra conciencia lo hallamos en el pensamiento, pero éste es un torrente de palabras (en esta reflexión) más o menos dirigidas u orientadas por nuestro yo con sus particularidades. El yo no acumula esos pensamientos, los va guardando en otro ámbito o sector o medio de resguardo (memoria) y luego los va relacionando en otro ámbito o sector o medio de reflexión (juicio reflexivo) y nos damos cuenta que lo poseemos pero es  intangible (autoconciencia).

Si afirmamos que una cosa es la identidad y otra la conciencia, ¿puede existir la una sin la otra? La identidad puede sufrir menoscabo por accidente o enfermedad, cambiando la forma de ser de esa persona, pero conserva una conciencia. La conciencia no puede funcionar sin una identidad, necesita que su lectura de la realidad sea remitida a un centro particular de toma de decisiones. Si en la locura un persona es en ocasiones adulta, luego una bebé, o un artista, percibe realidades que no puede remitir a una identidad fija y coherente.